
La economía canaria, estructuralmente vinculada a los flujos de importación, observa con atención los últimos datos emanados de Bruselas. Las estadísticas de comercio exterior de bienes de España y la UE (DataComex) confirman que la factura alimentaria sigue siendo, junto a la energética, el mayor drenaje de capital para las Islas. En este contexto, el informe de previsiones de la UE-27 para la campaña 2025/2026 arroja una cifra esperanzadora: una producción total de 290,6 millones de toneladas de cereales, situándose un 7% por encima de la media de los últimos cinco años.
Este superávit productivo en el continente es la principal válvula de escape para los precios en el Archipiélago. El trigo blando, componente esencial de la cesta de la compra canaria, lidera la recuperación con una estimación de 135,1 millones de toneladas, un incremento del 21,7% respecto al ejercicio anterior. Para un territorio que debe importar la práctica totalidad de su harina, la solidez de la cosecha en mercados clave como Francia —con rendimientos de 7,85 toneladas por hectárea— resulta fundamental para estabilizar los costes de transformación industrial en los polígonos de las Islas.
A pesar de la abundancia en los campos europeos, los mercados de futuros muestran la cautela propia de un escenario global volátil. En la sesión del lunes pasado, el trigo de molienda (milling wheat) para septiembre cotiza en los 207,25 euros, mientras que el maíz (corn) se sitúa en los 212,50 euros. Estas cifras reflejan que, si bien la oferta física es alta, los costes logísticos y la demanda internacional impiden un desplome drástico de los precios. En Canarias, esta estabilidad es recibida con alivio tras años de volatilidad que tensionaron los márgenes de toda la cadena de suministro, desde el importador hasta el consumidor final.
Junta de Haricana
El desglose por productos subraya la importancia de la diversificación. La cebada recupera terreno con 55,6 millones de toneladas (+14,2%), un alivio directo para el sector ganadero insular que lucha contra el sobrecoste de los piensos. Por su parte, la avena registra un crecimiento del 15,4%, situándose muy por encima de su media histórica. Estos datos sugieren que la presión sobre las materias primas básicas para la alimentación animal y humana podría haber alcanzado su techo, iniciando una senda de normalización que el Archipiélago necesita para contener el IPC subyacente.
En este marco de reconfiguración de precios, la industria local cumple con sus hitos de gobernanza porque Harinera Canaria S.A. (Haricana) celebra este 12 de mayo su Junta General Ordinaria en el Polígono Industrial de Arinaga. El orden del día contempla la aprobación de las cuentas anuales de 2025 y la gestión de su Consejo de Administración. La reunión de la principal harinera de la provincia oriental se produce en un momento de «paz técnica» en los mercados de origen. La capacidad de las industrias insulares para trasladar la mejora de la cosecha europea a los precios de salida de fábrica será el gran indicador para la economía doméstica canaria en el segundo semestre de 2026. Con una producción europea que saca músculo, el reto para las empresas del sector en Canarias reside ahora en la gestión de una logística atlántica marcada por la incertidumbre de los fletes.










