
Lo mismo que piden en Canarias pero en Portugal. La estrategia de consolidación global de Vicente Boluda ha chocado frontalmente con el rigor administrativo de Lisboa. La Autoridad de Competencia de Portugal (AdC) ha dictaminado la prohibición efectiva de la adquisición de Remolcanosa Portugal por parte de Boluda Towage, la división de remolque del gigante empresarial valenciano. La resolución, fundamentada en el artículo 41 de la Ley de Competencia lusa, bloquea una operación que, según el regulador, habría cercenado la competencia en el Puerto de Sines, transformando un duopolio asimétrico en un monopolio absoluto de facto.
La decisión de la AdC trasciende la mera escala administrativa para convertirse en una declaración de principios sobre la gobernanza de infraestructuras críticas. Mientras que en otras jurisdicciones la consolidación de grandes campeones nacionales ha sido vista con benevolencia, Portugal ha identificado que la entrega del control exclusivo a Boluda otorgaría a la entidad resultante la capacidad de ejercer un poder de mercado insostenible. El regulador advierte de un riesgo inminente de incremento de precios y una degradación del servicio para los usuarios de uno de los puertos más profundos y estratégicos de la fachada atlántica europea.
El nudo gordiano de Sines
El Puerto de Sines, pieza maestra de la logística energética y de contenedores de la Península Ibérica, se presentaba como la joya de la corona en esta adquisición. La operación afectaba directamente al mercado de remolque y amarre para buques que no transportan mercancías peligrosas, un segmento donde Boluda y Remolcanosa eran los únicos competidores reales. La eliminación de esta rivalidad, en un contexto de altísimas barreras de entrada y una demanda obligatoria por seguridad marítima, ha sido calificada por la AdC como un «obstáculo significativo a la competencia efectiva».
Boluda Towage intentó salvar la transacción mediante la presentación de dos paquetes de compromisos (remedies) destinados a mitigar las preocupaciones del regulador. Sin embargo, la exhaustiva evaluación de los técnicos portugueses concluyó que dichas propuestas carecían de la adecuación y certeza necesarias. Para la AdC, los parches ofrecidos por la firma española presentaban altos riesgos de ineficacia y no garantizaban la viabilidad de un tercer competidor que pudiera equilibrar la balanza en el futuro inmediato.
Incertidumbre frente a realidades de mercado
La defensa de Boluda trató de invocar hechos sobrevenidos, como la próxima rescisión de las concesiones actuales en Sines y el anuncio de un nuevo proceso de licitación pública por parte de las autoridades portuarias. No obstante, la AdC ha rechazado estos argumentos por basarse en escenarios «inciertos en cuanto a su alcance y cronología». El regulador luso ha preferido priorizar el análisis prospectivo a corto plazo, protegiendo la estructura de costes de las navieras que operan en Sines frente a una consolidación que consideraba irreversible.
Este veto pone de relieve una divergencia de criterios entre las autoridades de competencia ibéricas. Mientras que el crecimiento de Boluda ha sido meteórico en España y el resto del mundo, Portugal ha decidido marcar una línea roja en la defensa de sus costes logísticos nacionales. La prohibición no solo frena el crecimiento del Grupo Boluda en territorio luso, sino que envía un mensaje de advertencia a los inversores internacionales sobre la rigidez de los controles antimonopolio en sectores donde la infraestructura es escasa y el servicio es cautivo.
Un revés estratégico para el «campeón español»
Para Vicente Boluda, la negativa de Lisboa representa un obstáculo de calado en su ambición de dominar los servicios portuarios de toda la cuenca atlántica y mediterránea. La integración de Remolcanosa Portugal era el paso lógico tras adquisiciones previas en el Mar del Norte y el sudeste asiático. Sin embargo, el «efecto Sines» obliga ahora al grupo a replantear su política de expansión en los mercados regulados de la Península.
La resolución definitiva del Consejo de Administración de la AdC, tras una investigación iniciada en diciembre de 2025, confirma que los puertos portugueses no seguirán necesariamente la senda de concentración que impera en el sector marítimo global. En un momento en que las grandes alianzas de navieras ya ejercen una presión masiva sobre los puertos, Por










