
El Grupo Sampol, líder en infraestructuras energéticas y digitales en Canarias, ha formalizado su apuesta por el continente africano con la apertura de una oficina estratégica en Marruecos. Esta nueva base operativa no solo supervisará los contratos actuales en Marruecos, sino que actuará como el puesto de mando avanzado para una ambiciosa hoja de ruta que apunta hacia los mercados emergentes del África subsahariana, donde el hambre de vatios y conectividad redefine las prioridades de inversión.
La directora ejecutiva, Carmen Sampol, ha enmarcado este movimiento dentro de un compromiso de permanencia estable, aprovechando el ecosistema de sectores como la automoción, el aeroespacial y la metalurgia que ya han convertido al norte de Marruecos en uno de los núcleos económicos más dinámicos del Mediterráneo.
El desembarco en Tánger subraya una tendencia clara en el sector energético español: la búsqueda de mercados con potencial de crecimiento orgánico ante la madurez de los escenarios europeos. Al instalarse en el corazón industrial de Marruecos, Sampol no solo acorta distancias físicas con sus clientes africanos, sino que se alinea con la estrategia del país vecino de convertirse en el principal hub energético entre Europa y África.
La elección de Marruecos responde a una lógica de proximidad geográfica y potencia logística. La ciudad marroquí, convertida en un gigante industrial gracias al complejo portuario de Tánger Med, ofrece una plataforma de servicios única para empresas que, como Sampol, gestionan proyectos de alta complejidad técnica.
La ofensiva de Sampol llega en un momento de reconfiguración del mapa energético global. Las empresas europeas han identificado en África el mayor mercado de crecimiento a largo plazo para las energías renovables y la infraestructura eléctrica. Las cifras son elocuentes: se estima que casi 600 millones de personas en el África subsahariana carecen todavía de acceso a la electricidad. Para una firma con la experiencia de Sampol, que emplea a 1.600 profesionales —entre ellos 350 ingenieros—, este déficit de infraestructuras representa un volumen de negocio potencial que compensa los riesgos de la expansión exterior.
Con presencia previa en Canarias, Cabo Verde y Tanzania, Sampol cuenta con el know-how necesario para operar en entornos diversos, desde sistemas de metro y aeropuertos hasta centrales eléctricas e instalaciones industriales. Su especialización en infraestructura digital y renovables la posiciona con ventaja competitiva frente a otros actores locales, permitiéndole ofrecer soluciones integrales en un continente que busca saltar etapas tecnológicas a través de la descentralización energética.
Fundada en 1934 como un pequeño taller eléctrico, la evolución de Sampol hasta convertirse en una multinacional con más de 4.000 proyectos ejecutados en 26 países es un caso de éxito de la ingeniería familiar española. La sede de Tánger es el último hito de una transformación que prioriza la ingeniería de alto valor añadido. La empresa prevé que su nueva base sirva de apoyo logístico para proyectos inmediatos en territorio marroquí antes de acometer nuevas licitaciones en el mercado subsahariano, aprovechando las ventajas fiscales y operativas del mercado marroquí.










