
Solamente hay que girar 10 grados. El tablero logístico del Atlántico Medio está sufriendo una sacudida tectónica cuyas consecuencias se sentirán con fuerza en el Puerto de La Luz y de Las Palmas, donde MSC tiene una terminal con TIL Group. AP Moller Capital, la gestora de activos del grupo danés AP Moller-Maersk, que gestiona una terminal clave en Algeciras y Tánger Med, ha anunciado el cierre definitivo de un fondo de inversión de 243 millones de dólares destinado exclusivamente al sector del transporte y la infraestructura en Marruecos. Y eso es para inyectar dinero a Dakhla Atlantique.
Esta maniobra, respaldada financieramente por el Fondo de Inversión Mohammed VI, no es una inversión aislada, sino un movimiento estratégico que sitúa a las Islas Canarias en una posición de vulnerabilidad competitiva sin precedentes. El coste de la mano de obra en Canarias es desesperante para los operadores: 8.800 euros al mes de salario tienen los estibadores, que disponen de un marco de protección social heredado de la época de la dictadura del general Franco.
Aunque el anuncio se centra en la inversión privada en territorio marroquí, el sector logístico internacional mira con lupa la evolución de Dakhla Atlantique. El megapuerto que Rabat construye en las costas del Sáhara Occidental aspira a convertirse en el hub de referencia para el comercio entre África Occidental, América y Europa.
Con los 243 millones de dólares recién recaudados, Maersk refuerza su compromiso con el reino alauita. El fondo invertirá en almacenamiento en frío, manipulación de carga aérea y logística de terceros, servicios que hasta ahora eran la ventaja comparativa de los puertos canarios por su seguridad jurídica y conectividad europea.
Kim Fejfer, director ejecutivo de AP Moller Capital, ha sido tajante: «Marruecos representa un mercado prioritario debido a sus fundamentos económicos sólidos y su inversión sostenida en infraestructura». Esta declaración de intenciones deja a Canarias en una encrucijada. Mientras el puerto de Las Palmas lidia con la saturación y los costes operativos europeos, Marruecos ofrece una plataforma logística agresiva, moderna y con el respaldo total de los gigantes mundiales del transporte.
La capacidad de AP Moller Capital para atraer capital institucional (178 millones de dólares provenientes de inversores marroquíes y 65 millones directos de la firma danesa) demuestra que el sector privado confía ciegamente en el eje Rabat-Dakhla. La entrada de Maersk en el tejido logístico interno de Marruecos facilitará que el tráfico de mercancías que hoy escala en Canarias por «seguridad técnica» pueda ser absorbido por la nueva joya de la corona marroquí en el Atlántico. Marruecos ya no solo exporta productos agrícolas; ahora, de la mano de Copenhague, exporta eficiencia logística. El desafío para Canarias ya no está en el futuro: ha desembarcado con un cheque de 243 millones de dólares.










