
El tablero marítimo de Canarias se mueve en silencio, pero con cifras que pesan. El grupo de empresas isleñas ha negocia ser la pata canaria cuando Naviera Armas pase a ser historia está formado por grandes beneficiarios de ayudas a transporte financiadas por la Comisión Europea, incentivos tributarios y fondos dispersos. En concreto, suman 18,7 millones de euros. No es una operación menor. Supone, en la práctica, que capital estrictamente canario trate de ganar espacio en un sector estratégico: el transporte interinsular y las conexiones con la Península que está subvencionado por la CE.
Un mercado violento
¿Una operación de compra dopada con dinero de Bruselas? Salvo que la CE y la CNMC vigilen cómo se pagan esas ayudas al transporte y si generan una distorsión en favor de un operador del que son accionistas, se supone que no. Para Adolfo Utor, presidente de Baleària, el mercado en España es simpático. El pasado mes de enero dijo que los las compañías «salen y entran de las líneas con un dinamismo absolutamente vertiginoso, donde hay una competencia real». El dueño de Baleària quiere que Naviera Armas (dueña de Trasmediterránea) haga frente a Fred Olsen en las islas con una agenda de mucho arraigo pero sin excesivas pasiones. Hay que atender que «habrá más competencia en el momento en que la decisión tome luz». Esto es ejecutar un plan para sacar ventajas y controlar datos, no es para ver un minimerdado de Dinosol en los buques de Utor con botellas de ron o perfumes de marca blanca de Fund Grube.
El kit digital de la pobre Jucarne
La mayor parte del dinero púbico que recibe el pool de empresas insulares que optan a participar en la operación recae en Dinosol Supermercados, que recibe 10,6 millones euros. A su estela aparece Destilerías Arehucas, con 2,6 millones euros. El bloque intermedio lo completan Fund Grube, con 2.367.508 euros, y Aguas de Firgas, que suma 2,2 millones de euros. Ambas compañías representan sectores distintos —perfumería y gran distribución turística en un caso, industria alimentaria en el otro— pero comparten una misma lógica: asegurar que el flujo de mercancías.
En un segundo escalón financiero figuran Jucarne, con 614.780, euros; Acosta Matos, que recibe 186.518 euros; Ahumados Canarios, con 68.000 euros; y Teocali (Jucarne), que ha captado 6.000 euros para hacer su web más operativa con un kit digital. Cantidades más modestas, pero que completan la fotografía de una alianza transversal: alimentación, industria, comercio y marca territorio. El total global, reciben 18,77 millones de euros.
La posible adquisición de parte del negocio de Baleària en Canarias no es solo una transacción societaria. Es un pulso estratégico. El transporte marítimo en el Archipiélago es infraestructura crítica: mueve turistas, abastece supermercados, sostiene exportaciones y conecta ocho islas que dependen del barco como columna vertebral económica. Controlarlo, aunque sea parcialmente, equivale a ganar influencia sobre el ritmo logístico del territorio. En un contexto de competencia creciente en las rutas atlánticas y de presión sobre costes energéticos y regulatorios, la entrada de capital canario en el sector podría reconfigurar equilibrios. No se trata únicamente de números. Se trata de quién decide, desde dónde y con qué prioridades, el futuro del tráfico marítimo en las islas.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por José L. JIménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










