
El puerto de Las Palmas está viviendo un «momento de gracia» estadístico, pero detrás del rutilante incremento del 18,3% en el tráfico de cruceros se esconde una arquitectura financiera que pronto podría ponerse a prueba. En el mundo de los activos portuarios, el volumen es vanidad, pero el margen es realidad.
El crecimiento del 13% en el total de pasajeros en lo que va de 2026 sugiere una transferencia de demanda desde rutas más volátiles, como el Mediterráneo Oriental, hacia la seguridad relativa de la Macaronesia. Sin embargo, este flujo de «pasaje masivo» tiene un techo operativo: la capacidad de la infraestructura para gestionar picos de demanda sin disparar los costes de escala. Si el puerto de Las Palmas no logra convertir este volumen en mayores tasas por servicios de valor añadido, corre el riesgo de morir de éxito bajo el peso de su propia logística.
A medida que las tensiones en las rutas tradicionales del Mar Rojo reconfiguran el tráfico global, el complejo portuario de Las Palmas consolida su papel como nodo logístico de bajo riesgo. El sólido desempeño en el tráfico de pasajeros y el repunte del 17% en graneles líquidos subrayan la capacidad de la infraestructura canaria para absorber una demanda desplazada, fortaleciendo su posición competitiva frente a los enclaves de la costa africana.
La Autoridad Portuaria de Las Palmas ha iniciado 2026 con una expansión de doble dígito en sus segmentos clave, consolidando su posición como nodo dominante en el Atlántico Medio. Según los registros auditados de enero y febrero, los recintos bajo su gestión alcanzaron los 888.378 pasajeros, un incremento del 13,06% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. El motor de este crecimiento descansa en el sector de cruceros, que con 710.072 cruceristas —un 18,31% más— vuelve a actuar como el principal diferenciador competitivo de la entidad.
La presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, ha enmarcado estos resultados en una dinámica de fortalecimiento estructural. “Los datos de febrero consolidan el buen tono con el que ha comenzado 2026, especialmente en el tráfico de pasaje y en la actividad de cruceros, que sigue mostrando un comportamiento muy sólido”, señaló Calzada. Para la directiva, la evolución del tráfico total y de las mercancías “confirma la fortaleza de nuestro sistema portuario y su capacidad para seguir generando actividad económica y conectividad para Canarias”.
El balance operativo revela una actividad febril en el movimiento de carga, con un tráfico total de 5,65 millones de toneladas, lo que supone un avance del 4,67%. El Puerto de Las Palmas lidera esta progresión con 4,9 millones de toneladas (+5,36%), seguido por incrementos sostenidos en Salinetas (+5,54%) y Arinaga (+0,95%). Especial relevancia adquiere el segmento de pasajeros en el recinto grancanario, donde el volumen escaló un 16,22% impulsado por un repunte del 28,37% en el turismo de cruceros, ratificando su papel como la gran puerta de entrada marítima de la provincia.
Los indicadores de servicios auxiliares y mercancías específicas también muestran una tendencia al alza. El suministro de combustible (bunkering) creció un 4,93% hasta las 425.733 toneladas, mientras que los avituallamientos generales repuntaron un 9,27%. Destaca de forma excepcional el suministro de agua, con un incremento del 41,77%, y la pesca congelada, que con 50.345 toneladas registró un salto del 57,35%.
En el ámbito de la carga rodada (Ro-Ro), el sistema portuario movilizó 963.135 toneladas (+4,65%), una operativa estrechamente ligada al consumo interno y a la logística de proximidad. Por su parte, los graneles líquidos experimentaron un comportamiento intenso con una subida del 16,99%, alcanzando los 1,75 millones de toneladas. Esta diversificación de la cartera de servicios subraya la resiliencia de Las Palmas frente a la volatilidad de los mercados globales y su capacidad para absorber una demanda creciente en sectores de alto valor añadido.










