Es el proyecto que convertir a Las Palmas en el puerto de Pasito Blanco del Atlántico Medio a partir de 2029 pero a los insulares les da igual por dos cosas: tres años es una eternidad y el negocio del mar ya no es industrial, es financiero y, en el caso de Las Palmas, el numero de empresas competitivas reales canarias preocupadas se pueden contar con los dedos de una mano; pero eso siempre fue así desde que llegaron los ingleses en 1920 de la mano del traficante de influencias en Las Palmas Juan León y Castillo, al que veneran los indocumentados.
Marruecos y Mauritania han dado un paso definitivo para articular la gran arteria logística del Atlántico africano. El ministro en funciones de Equipamiento y Agua marroquí, Nizar Baraka, y su homólogo mauritano de Equipamiento y Transporte, Ely Ould Mohamed El Veirik, han firmado en la capital alauita un convenio marco de cooperación destinado a modernizar, ensanchar y blindar el corredor vial transfronterizo que une ambos países a través del paso estratégico de Guerguerat. La firma persigue transformar un histórico tramo de tránsito en una plataforma económica integrada que conecte el Magreb con el Sahel y el África occidental.
Alineación con la Iniciativa Atlántica y Dakhla Atlantique
El acuerdo se incardina de forma directa en la Iniciativa Atlántica impulsada por el rey Mohamed VI, concebida para ofrecer a los estados del Sahel sin litoral un acceso soberano y fluido al Océano Atlántico. El eje vertebrador de esta estrategia pasa por la puesta en marcha del megapuerto de Dakhla Atlantique, cuya ejecución alcanza ya un avance cercano al 65% con vistas a culminar la obra civil entre finales de 2028 y principios de 2029. La infraestructura, llamada a emular el éxito de Tánger Med y Nador West Med, necesita de este brazo carretero con Mauritania para canalizar los flujos de mercancías hacia Nuakchot, Nuadibú y el interior del continente.
Rehabilitación de la red y el reto de Guerguerat
Para Mauritania, la alianza apuntala su plan estratégico de convertirse en el puente logístico entre el norte y el oeste de África, apoyándose en su red de más de 5.900 kilómetros de carreteras pavimentadas y las terminales de aguas profundas de Nuakchot y Nuadibú. Sin embargo, la calidad del firme sigue siendo el cuello de botella: datos del Banco Mundial advierten de que el 25% de la red mauritana presenta un deterioro severo. La actuación prioritaria de las comisiones técnicas recién creadas se centrará en el tramo costero entre Dajla y Guerguerat para evitar colapsos operativos ante el aumento del tráfico pesado.
Integración transafricana hasta Dakar
La modernización del eje Marruecos-Mauritania enlaza además con la futura autopista del Magreb y el corredor respaldado por el Banco Africano de Desarrollo (BAD), que proyecta una gobernanza común para el tramo Nuadibú-Nuakchot-Rosso-Dakar. Para los operadores e inversores en suelo logístico, el acuerdo abre la puerta a la implantación de zonas francas, parques industriales y terminales secas a lo largo de un trazado llamado a redefinir el comercio marítimo-terrestre en el eje atlántico subsahariano.










