
El complejo industrial de tratamiento de desechos líquidos generados por buques en el Puerto de Las Palmas ha completado un paso administrativo determinante para consolidar su operatividad. La Dirección General de Calidad Ambiental del Gobierno de Canarias ha emitido la modificación no sustancial de la Autorización Ambiental Integrada (AAI) para la planta operada por Sertego Servicios Medioambientales, S.L.U. La resolución, tramitada bajo el expediente de registro general del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, adecúa la instalación al Texto Refundido de la Ley de Prevención y Control Integrados de la Contaminación (TRLPCIC), al encuadrarse en las categorías de valorización de residuos peligrosos con capacidades superiores a las 10 toneladas diarias y almacenamientos temporales que exceden las 50 toneladas métricas.
El ajuste técnico valida la reclasificación de determinados flujos de residuos como «No Peligrosos», determinando su admisibilidad para el depósito en vertederos conforme a las directrices del Real Decreto 646/2020 y el Reglamento (UE) 2017/997 del Consejo sobre la peligrosidad ecotóxica HP 14. Esta revisión alinea los procesos operativos de la terminal con las exigencias de la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular, forzando a la filial medioambiental a actualizar sus garantías financieras y pólizas de seguro de responsabilidad civil para cubrir costes de reparación ecológica ante la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural.
Infraestructura de proceso y balances de almacenamiento
La planta de Sertego ocupa una parcela estratégica de 9.980 metros cuadrados en el área IV-A del recinto portuario grancanario, operando de manera ininterrumpida las 24 horas del día durante los 365 días del año. El inventario de activos de almacenamiento se distribuye en cubetos de retención estancos que albergan tanques de gran tonelaje. Entre ellos destacan tres unidades de 1.500 metros cúbicos dedicadas a la gestión de residuos MARPOL I y combustible recuperado, junto a tres tanques de 500 metros cúbicos calefactados para la recepción inicial de mezclas de agua e hidrocarburos.
La operativa logística procesa anualmente una capacidad estimada de 105.767 metros cúbicos de residuos MARPOL I (mezclas oleosas procedentes de sentinas y limpieza de tanques) y 15.000 metros cúbicos de residuos MARPOL IV (aguas sucias de buques). A partir de estos flujos de entrada, la planta genera un volumen comercializable de 21.918 toneladas anuales de fuel recuperado, devolviendo al ciclo hídrico 86.956 metros cúbicos de agua depurada originada en el tratamiento del MARPOL I y otros 14.250 metros cúbicos derivados del proceso MARPOL IV. El remanente industrial genera subproductos equivalentes a 745 toneladas anuales de lodos de fuel y 750 toneladas de fangos deshidratados.
Consumo de recursos auxiliares y blindaje medioambiental
La viabilidad financiera del proceso de ruptura de emulsiones exige un uso intensivo de reactivos químicos y vectores energéticos. El balance de materias auxiliares estima un consumo anual de 60 metros cúbicos de hidróxido de sodio, 30 metros cúbicos de cloruro de aluminio y 40 metros cúbicos de agentes desemulsificantes, esenciales para las fases de decantación lamelar y centrifugación mecánica a temperaturas controladas de hasta 72 grados Celsius. El suministro eléctrico necesario para sostener los equipos de bombeo, filtración por discos y reactores biológicos de fangos activos se sitúa en un techo máximo de 958.180 kWh al año, complementado por sistemas de calderas y oxidadores térmicos alimentados por gas propano a través de dos tanques soterrados de 45,5 metros cúbicos.
El condicionado de la AAI impone la obligatoriedad de un sistema pasivo de control de fugas estructurado mediante una doble barrera estanca impermeable, diseñada para neutralizar filtraciones directas al subsuelo en las áreas de carga y descarga de cisternas. Las exigencias obligan a la monitorización automática de los depósitos de doble pared y al aislamiento físico de sustancias incompatibles, garantizando la contención íntegra de la capacidad del tanque con mayor volumen en caso de fallo estructural o derrame fortuito.










