
El panorama energético de África occidental está a punto de sumar un actor clave en su tablero de producción. Akrake Petroleum, subsidiaria de Lime Petroleum (bajo el paraguas de la singapurense Rex International Holding), ha confirmado que el histórico yacimiento de Sèmè, frente a las costas de Benín, se encuentra en la recta final para su puesta en marcha definitiva. Tras un parón que se ha prolongado durante más de un cuarto de siglo, el petróleo volverá a fluir en la primera semana de febrero de 2026.
El campo de Sèmè es un viejo conocido del sector. Descubierto por Union Oil en 1969 y explotado originalmente por la noruega Saga Petroleum, el yacimiento fue una pieza fundamental para la economía local entre 1982 y 1998, periodo en el que produjo aproximadamente 22 millones de barriles de petróleo. Sin embargo, el desplome de los precios del crudo a finales de los 90 dictó su cierre prematuro.
Ya con el año nuevo, con una infraestructura renovada y un precio del barril que justifica la inversión en recuperación secundaria, Lime Petroleum no solo busca extraer los recursos remanentes, sino reposicionar a Benín en el mapa de la exploración regional. Si los plazos se cumplen sin nuevos contratiempos, febrero de 2026 marcará el inicio de una nueva era energética para el país africano.
La reactivación del Bloque 1, un área de 551 kilómetros cuadrados en aguas de apenas 20 a 30 metros de profundidad, no ha estado exenta de obstáculos. Aunque las operaciones de perforación con la plataforma autoelevable Gerd de Borr Drilling comenzaron con éxito en agosto de 2025, una serie de imprevistos técnicos obligaron a posponer el inicio de la producción, inicialmente previsto para finales del año pasado.
El foco de la operación se centra ahora en el pozo de producción AK-2H, diseñado específicamente para drenar la sección occidental del yacimiento H6. En estos días críticos, las cuadrillas técnicas ultiman la instalación de pantallas en el pozo —fundamentales para filtrar la formación de arenisca— y la colocación de una bomba sumergible eléctrica (ESP) en el fondo del pozo, el «corazón» mecánico que impulsará el crudo hacia la superficie.
Para garantizar la viabilidad del proyecto, Akrake Petroleum ha desplegado una logística de vanguardia adaptada a las aguas someras de Benín. La unidad móvil de producción offshore (MOPU) Stella Energy 1 y la unidad flotante de almacenamiento y descarga (FSO) Kristina se encuentran ya en las etapas finales de instalación. Este sistema integrado permitirá procesar y almacenar el petróleo extraído de forma autónoma, facilitando su posterior exportación a los mercados internacionales.










