
La cotización de las materias primas agrícolas de las que depende la alimentación de Canarias ha entrado en una fase de consolidación técnica marcada por la volatilidad geopolítica y el encarecimiento de la energía. Según los datos de mercado a 9 de marzo de 2026 a las 19:00 horas de Canarias, el trigo forrajero se asienta en una banda de entre 212 y 215 euros por tonelada, mientras que los futuros del trigo en el MATIF de París, precios de operadores importadores de Canarias, vuelven a testear el umbral psicológico de los 200 euros. Por su parte, la cebada mantiene una cotización firme en el entorno de los 215 euros, impulsada por una demanda europea que ha crecido un 79% respecto a la campaña anterior. Este escenario posiciona a las terminales graneleras de Canarias como activos estratégicos para el arbitraje regional y el suministro a África Occidental.
El mercado de divisas ha inyectado una competitividad necesaria tras la caída del euro frente al dólar, que se sitúa en una tasa de 1,16. Este ajuste del forex abarata el grano europeo frente al estadounidense, permitiendo a los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife actuar como amortiguadores de una inestabilidad que ya no solo depende de las cosechas, sino de la carambola geopolítica en el Golfo Pérsico. Aunque los fundamentos del suministro de grano parecen inmunes al conflicto en Irán, a diferencia del sector energético, la operatividad canaria depende ahora críticamente de los detalles del transporte y los tipos de cambio.
La escalada del petróleo, con el crudo Brent protagonizando un rally del 13% hasta los 115 euros por barril, está arrastrando al complejo de las oleaginosas. Los futuros de la colza en París han escalado hasta los 500 euros por tonelada, mientras que la harina de soja cotiza a 325 euros en los nodos europeos. Este efecto contagio del sector energético impone una presión adicional sobre las terminales portuarias del archipiélago, que deben gestionar una estructura de costes donde el combustible marítimo (búnker) y la materia prima viajan en la misma dirección alcista, encareciendo significativamente las importaciones.
A pesar de que los informes de la Comisión Europea indican que los cultivos de invierno están en buenas condiciones, la ligera reducción en las previsiones de producción de colza de la Unión Europea hasta los 20,8 millones de toneladas mantiene los márgenes ajustados. Los puertos de Canarias, situados en la intersección de las rutas del Atlántico medio, se enfrentan al reto de mantener su eficiencia mientras los fletes sufren la presión de trayectos más largos vía el Cabo de Buena Esperanza. El éxito de los próximos meses dependerá de la capacidad de las islas para navegar un entorno donde el precio del trigo en París importa tanto como la cotización del crudo en Londres.










