
El buque oceanográfico RRS Discovery abandona el puerto de Santa Cruz de Tenerife escoltado por la prensa británica: una expedición crítica para medir el posible colapso de la AMOC, mientras el subsuelo canario sigue bajo la sombra del telurio. Así, el puerto de la capital tinerfeña ha sido esta semana el escenario de un despliegue científico y mediático de primer nivel que sitúa a Canarias, una vez más, en el epicentro de la seguridad climática global. ¿Sabe esto el Minjsterio de Asuntos Exteriores en Madrid? ¿Hay presencia de técnicos del IEO? ¿Fondearña en la zona del Monte Tropic? Nada se ha dicho.
El buque de investigación RRS Discovery ha soltado amarras para iniciar la Expedición RAPID, un programa internacional liderado por el National Oceanography Centre (NOC) del Reino Unido. El objetivo es casi dramático: monitorizar la Circulación Meridional de Volteo del Atlántico (AMOC), el «corazón» térmico del planeta que, según advierten los expertos, está al borde del colapso.

La salida del Discovery reafirma el papel de Tenerife como plataforma logística de la ciencia de vanguardia. Así como el puerto sirve de base para la fiebre del petróleo en África, ahora se convierte en el puerto de salida para la misión que intenta evitar que Europa se congele. Entre la gestión de las corrientes y la sombra del telurio, el mar de Canarias sigue siendo el tablero donde se juega el futuro económico y ambiental del siglo XXI.
La importancia de esta misión ha movilizado a los pesos pesados de la comunicación británica. A bordo no solo viajan científicos de 15 países; les acompaña un equipo de la ITN para Channel 4, liderado por el corresponsal jefe Alex Thomson, y periodistas de la prestigiosa revista Science. La presencia de estos medios busca dotar de una transparencia total a una investigación que afecta directamente al futuro de Europa. Thomson realizó la primera conexión antes de perder de vista el Teide, lanzando un mensaje inquietante: si la AMOC se detiene, el noroeste de Europa se enfrentará a un enfriamiento «sin precedentes» y de una intensidad extrema.

Canarias: Entre el termómetro y la mina
Mientras el Discovery pone rumbo a aguas abiertas para estudiar las corrientes que regulan la temperatura de las islas y del continente, en el imaginario canario planea otra pregunta recurrente: ¿Es solo ciencia oceánica o hay algo más bajo el lecho marino? Aunque la expedición RAPID tiene un foco estrictamente climático para entender el transporte de calor en el Atlántico, la zona de estudio coincide geográficamente con áreas donde el telurio y otros minerales estratégicos de los montes submarinos (como el famoso Tropic) han generado tensiones geopolíticas y expediciones previas menos transparentes.
Sin embargo, Londres parece querer despejar cualquier duda de minería encubierta mediante esta apertura mediática. La AMOC es un componente clave del sistema climático terrestre y su debilitamiento, acelerado por el deshielo de los polos, es una amenaza mucho más inmediata para la supervivencia europea que cualquier reserva mineral. Canarias, por su posición privilegiada, actúa aquí como el termómetro del mundo: si la corriente se frena aquí, el frío extremo llegará a Londres y París en cuestión de años.
Una carta abierta que acelera la misión
Esta expedición no es un viaje rutinario. Llega semanas después de que decenas de científicos firmaran una carta abierta alertando de que el riesgo de colapso ha sido subestimado. El RRS Discovery desplegará boyas y sensores de última generación para medir la salinidad y la temperatura, datos que confirmarán si la corriente del Golfo se está apagando.
Noticia escrita por Gara Vega. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










