
Mediterranean Shipping Company (MSC), el gigante de los mares y dueña de OPCSA en el Puerto de Las Palmas, ha oficializado la introducción de un contundente recargo por riesgo de guerra para todas sus operaciones que conectan el subcontinente indio y el Golfo con los mercados africanos y las islas del Océano Índico. La decisión no es un trámite administrativo más; es la respuesta directa a una inseguridad creciente en los corredores de Oriente Medio que amenaza con estrangular el flujo comercial en puntos neurálgicos. Oficialmente no se ha dicho que afecta a «África occidental» y cuando se pregunta qué es el puerto de Las Palmas no se responde con claridad.
Para los envíos desde el subcontinente indio, MSC cobrará 500 dólares por unidad equivalente a 20 pies (TEU) para contenedores secos y 1.000 dólares por TEU para contenedores refrigerados. Las cargas originadas en los países del Golfo tendrán un costo de 2.000 dólares para contenedores de 20 pies, 3.000 dólares para contenedores de 40 pies y 4.000 dólares para contenedores refrigerados destinados a países africanos.
La nueva estructura de costes dibuja una frontera invisible, pero extremadamente cara, para los exportadores. Según los avisos remitidos por la naviera, cualquier contenedor que zarpe de India, Pakistán, Sri Lanka o Bangladesh con destino a las costas de Somalia, Mozambique o el este de África llegará con una factura adicional de 500 dólares para carga seca y hasta 1.000 dólares si el producto requiere refrigeración. Es el peaje necesario para navegar en aguas donde la seguridad ya no puede garantizarse por las vías ordinarias.
Sin embargo, el verdadero golpe financiero lo sufren los envíos que nacen en la región del Golfo. Para estas rutas, MSC ha elevado la apuesta: el recargo escala hasta los 2.000 dólares para los contenedores estándar de 20 pies y llega a la cifra de 4.000 dólares para las unidades refrigeradas con destino a África occidental, oriental y meridional. Estas cifras reflejan la gravedad de la situación en zonas de tránsito críticas, como el Estrecho de Ormuz, cuya posible parálisis ya ha sido señalada por analistas como Veson Nautical como una amenaza real para el 25% de las operaciones petroleras mundiales.
Esta medida sitúa a MSC en una posición de alerta compartida con otros colosos como COSCO y CMA CGM, quienes vigilan de cerca la tensión en los estrechos. Los recargos no son solo una forma de compensar el encarecimiento de los seguros marítimos, sino un mecanismo de defensa operativa ante un escenario donde la logística global se ha convertido en rehén de las tensiones bélicas. África, una vez más, ve cómo su conectividad con el mundo se encarece por conflictos que se libran lejos de sus puertos, pero que impactan directamente en el precio de cada contenedor que toca su suelo.










