
El hundimiento del buque comercial Dura Bulk ha provocado una movilización de emergencia en el corredor marítimo que une el archipiélago canario con la costa africana. El mercante, que navegaba bajo bandera de Panamá, se fue a pique frente a las costas del Sáhara tras una noche crítica en la que una vía de agua irreversible terminó por sentenciar la estructura. El navío realizaba una ruta logística clave con un cargamento de clínker —un componente esencial para la industria del cemento— destinado al puerto de El Aaiún, según adelantó este fin de semana Puente de Mando.
La operación de salvamento, coordinada por el Ministerio de Transporte y Logística de Marruecos tras el aviso de emerencia, se centró desde el primer momento en la protección de la vida humana. A pesar de la pérdida total del buque, las autoridades han confirmado que todos los tripulantes, ciudadanos de origen extranjero, fueron rescatados con éxito. Los marineros fueron atendidos y evacuados de la zona del siniestro en buen estado de salud, evitando que el accidente se transformara en una tragedia personal.
En estos momentos, las autoridades han iniciado una investigación oficial para esclarecer las causas del naufragio. Los técnicos analizan si la filtración de agua que provocó el colapso del Dura Bulk fue consecuencia de un error en las maniobras de aproximación a la costa o de un fallo técnico previo en el casco del mercante. El hundimiento ha dejado la carga depositada en el fondo marino, lo que obligará a realizar un seguimiento de la zona en los próximos días.
Este incidente marítimo se produce en una zona de intenso tráfico comercial, donde la seguridad de las rutas es vital para el abastecimiento de la zona. Mientras se determinan las responsabilidades del siniestro, la prioridad de las autoridades locales se mantiene en la vigilancia del punto del hundimiento y en asegurar que el tráfico hacia el puerto de El Aaiún no se vea afectado por posibles restos derivados del naufragio.
El Dura Bulk, un pequeño carguero de 88 metros de eslora construido en Noruega en 1973, era un visitante asiduo de los puertos canarios y del Sáhara Occidental. Su pérdida supone un contratiempo para la cadena de suministro de cemento en la región, ya que este tipo de buques autodescargables son fundamentales para abastecer puertos con infraestructuras limitadas. La desaparición de este activo obligará a las empresas constructoras locales a buscar alternativas de transporte de urgencia para evitar el desabastecimiento de clínker.










