El balance oficial de consumo de productos petrolíferos de la Corporación de Reservas Estratégicas (CORES) de lo que va de 2026 y lo que fue 2025 dibuja una fractura operativa insalvable en el mapa energético del Atlántico Medio. La simetría demográfica y económica que tradicionalmente se atribuye a las dos provincias canarias queda completamente desmantelada cuando se analiza la distribución del combustible pesado. El mercado del fuelóleo marítimo (BIA) no registra una competencia entre iguales, sino una hegemonía casi absoluta de la provincia oriental que condiciona la estrategia de transporte, logística portuaria y descarbonización del archipiélago. Nota de transparencia/Disclosure: La autora no mantiene posiciones abiertas, intereses financieros ni vínculos de asesoría con ninguna de las consignatarias, navieras, fondos de inversión ni administraciones públicas citadas en esta crónica.
La lectura económica del modelo energético canario confirma una especialización dual muy marcada. Mientras Las Palmas actúa como una plataforma logística exterior volcada en la venta masiva de combustible pesado a buques y aviones en tránsito, Santa Cruz de Tenerife consolida una economía de consumo interno de alto valor añadido y menor huella de carbono pesada. La contención en los volúmenes de fuelóleo le otorga al Puerto de Santa Cruz de Tenerife una menor dependencia del bunker fósil tradicional y una posición más ágil para acometer la transición hacia la electrificación de muelles (cold ironing) y el suministro de metanol o amoníaco verde a la flota de pasaje.
En el ejercicio 2025, la provincia de Las Palmas absorbió 1,47 millones de toneladas métricas de fuelóleo pesado, frente a las 241.161 toneladas contabilizadas en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Esta disparidad de 6,1 a 1 pone de manifiesto el abrumador dominio del Puerto de La Luz en el negocio del bunkering internacional e interinsular. La dársena grancanaria opera como el gran punto de repostaje de la macro-región atlántica, capturando las rutas de trasbordo de larga distancia entre Europa, África Occidental y América del Sur, mientras que la plaza tinerfeña mantiene un perfil de avituallamiento secundario enfocado en escalas técnicas, cabotaje y tráficos de menor calado.
El comportamiento registrado durante los primeros siete meses de 2026 corrobora la rigidez de esta brecha estructural. Entre enero y julio, Las Palmas acumuló 780.273 toneladas de fuelóleo BIA, lo que representa el 84% de las 928.267 toneladas comercializadas en todo el archipiélago. En el mismo periodo, Santa Cruz de Tenerife registró 147.993 toneladas. Esta concentración de volumen otorga a Las Palmas un músculo financiero diferencial en las liquidaciones aduaneras e impuestos sobre hidrocarburos marinos, pero la expone de forma directa a la volatilidad de los fletes globales y a las penalizaciones regulatorias del sistema europeo de emisiones (EU ETS).
Las estadísticas de queroseno de aviación que llega a los puertos de Tenerife muestran que Las Palmas capturó el 59% del mercado autonómico en 2024 con 461.477 toneladas, frente a las 320.687 toneladas de Santa Cruz de Tenerife, sobre un total regional de 782.164 toneladas (un 0,39% más que el año previo). La brecha se mantuvo en el primer trimestre de 2025, cuando los aeropuertos de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura absorbieron 117.846 toneladas de Jet A-1 sobre las 200.368 toneladas consumidas en Canarias, dejando a la provincia occidental con 82.522 toneladas. La mayor densidad de rutas internacionales y frecuencias chárter en los aeródromos orientales explica esta ventaja de volumen.
Sin embargo, el análisis del consumo terrestre de carburantes ligeros invierte por completo la jerarquía regional y revela la fortaleza cualitativa del mercado tinerfeño. En el segmento de gasolinas de automoción (95 y 98 octanos), Santa Cruz de Tenerife volvió a situarse por encima de Las Palmas en 2025 al alcanzar las 280.669 toneladas globales frente a 276.599 toneladas. El motor de este sorpasso radica en la gasolina premium de 98 octanos, donde la provincia occidental superó holgadamente a la oriental con 59.648 toneladas frente a 43.569 (un 36,9% más). En el acumulado hasta julio de 2026, la tendencia se replica con exactitud: Santa Cruz de Tenerife encabeza las ventas de gasolina 98 con 31.568 toneladas frente a 23.483 toneladas en Las Palmas, manteniéndose casi emparejadas en el cómputo total de gasolinas (161.040 tm en la occidental frente a 160.798 tm en la oriental).
Esta fortaleza en carburantes de alta gama señala la presencia de un parque móvil terrestre con mayor requerimiento técnico, una penetración intensiva de flotas de alquiler turístico de gama superior y una movilidad interna sumamente activa en Tenerife. Por su parte, el gasóleo A de automoción terrestre registró en 2025 una ligera ventaja para Las Palmas con 324.881 toneladas frente a las 317.011 de Santa Cruz de Tenerife, patrón que se replica en los primeros siete meses de 2026 con 184.364 toneladas en la provincia oriental y 179.642 en la occidental.










