
Las frías cifras de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife para el periodo enero-septiembre de 2025 revelan una paradoja estadística que debe ser leída en clave de política atlántica. Mientras el Puerto exhibe un crecimiento robusto en la gestión de su negocio esencial —la carga y descarga ligada a la economía local—, muestra grietas preocupantes en los indicadores que miden su valor geoestratégico como hub de servicios y plataforma de enlace. Sobre graneleros sólidos cabe destacar que el número de escalas de estos buques se dispara un espectacular 89,47% en septiembre, indicando una fuerte inyección de demanda de materiales de construcción o materias primas industriales. Este es un signo de actividad económica intensa en la isla.
Cruceros
Aunque las escalas de cruceros cayeron un -42,66% en GT en septiembre (probablemente por diferencias en los programas de las navieras), el acumulado enero-septiembre muestra un crecimiento del 18,89% en tonelaje. Esto confirma que el turismo de cruceros es un pilar robusto, aunque volátil, de la actividad portuaria, una cifra que los políticos locales seguirán defendiendo como éxito de gestión, sin importar el debate sobre la sostenibilidad.
El combustible, la alarma roja
La señal más clara de un reajuste estratégico viene del sector de servicios clave: el suministro de combustible (bunkering). El Puerto de Tenerife ha experimentado una caída dramática en el número de buques avituallados en septiembre de 2025, con una reducción del -25,17% respecto al mismo mes del año anterior. Esta tendencia se confirma en el acumulado, con un descenso del -11,71% en el número total de buques servidos. Esto sugiere que las grandes rutas transoceánicas o bien han optimizado sus paradas, o lo que es más probable, están optando por puertos competidores del Atlántico Medio (como el de Las Palmas) o del Norte de África. Es una pérdida de peso en el ranking global de servicios.
La explosión de la carga local frente al tránsito
Paradójicamente, la salud del mercado interno es excelente. El total de TEUs (contenedores) crece casi un 7% en septiembre y un 6,40% en el acumulado anual. Pero la lupa política debe ir al detalle: El TEU de Tránsito (contenedores que llegan y se van sin entrar en la economía canaria, crucial para el hub logístico) crece apenas un 2,55% en septiembre.
El TEU no tránsito se dispara un 7,47%.
Esto indica que el Puerto está logrando una mayor eficiencia en el suministro interno, pero pierde la batalla por atraer el gran transbordo internacional, un tráfico más rentable y con mayor valor geopolítico. La infraestructura está siendo usada eficientemente por la economía insular, pero no está escalando su rol como plataforma global.
La contradicción del tráfico exterior
El análisis de la Gran Tonelaje (GT), que mide la capacidad de los buques, añade más capas de complejidad. Mientras que el número de buques de navegación exterior desciende un significativo -12,11% en el acumulado, el tonelaje de los buques mercantes exteriores que sí llegan aumenta un considerable 8,56% en septiembre.
Esta asimetría sugiere que, aunque vienen menos barcos de larga distancia, los que vienen son sustancialmente más grandes y potentes. La tendencia apunta a una polarización: el Puerto se está quedando con un número menor de operadores que usan buques gigantescos (Ultra Large Container Vessels), mientras pierde la capilaridad del tráfico marítimo menor, impactando negativamente en el número de escalas totales.










