
¿Cómo un buque de 480 millones de euros financiado por Japón y gestionado por intereses australianos repara en Gran Canaria para cartografiar el Monte Tropic? Analizamos la «impunidad logística» de Astican (Grupo Laskaridis) y la estrategia anglo para desplazar a la UE en el trazado de la mediana de Canarias.
Hay una imagen que resume la actual indefensión estratégica de la Unión Europea: el Hassan Marrakchi, el buque de 480 millones de euros diseñado para arrebatarle a España el control científico del monte Tropic, se encuentra realizando su puesta a punto en el corazón del Puerto de Las Palmas. La operación se desarrolla en Astican, el astillero que, lejos de manos locales, es propiedad del gigante griego Lavinia (Grupo Laskaridis). Es la compleja red de intereses donde la logística de Las Palmas sirve de soporte al avance soberanista de Rabat, orquestado por potencias del Pacífico y el Commonwealth.
Este escenario no es solo una curiosidad comercial; es el nudo gordiano de por qué el poder anglo-japonés domina hoy la narrativa del lecho marino frente a Canarias. El Grupo Laskaridis, una de las potencias del transporte marítimo y la carga de altura a nivel global, que emplearía Las Palmas en la Guerra de Las Malvinas sorteando la neutralidad de España, de hecho desde 1987 tiene el 25% del negocio del suministro a buques de Las Malvinas, entre otras, opera bajo una lógica de beneficio transnacional. Para la familia Laskaridis, que el buque marroquí esté mapeando el telurio que España reclama como propio es irrelevante frente a la eficiencia operativa de sus gradas.
Aquí reside la primera gran contradicción: España cede la soberanía de sus astilleros estratégicos al capital griego (Lavinia), el cual, a su vez, presta servicio al «arma científica» de Marruecos. Los anglos (británicos) prefieren este modelo: una infraestructura logística en suelo español que, por ser de propiedad extranjera, no pone trabas éticas ni políticas a las ambiciones de Rabat. La rentabilidad de Astican para el Grupo Laskaridis es incuestionable, pero su papel como facilitador logístico del Hassan Marrakchi subraya la pérdida de control de Madrid sobre sus propios activos estratégicos. En la guerra por las tierras raras, el poder anglo manda el barco, Japón pone la brújula y Europa, simplemente, pone la factura del taller.
Marruecos actuando como el «vigilante» del barrio.
El poder anglo busca que los recursos marinos estén cartografiados para asegurarse en un futuro que los derechos de explotación minera (telurio, estaño, cobalto) estén en su órbita sabiendo que Marruecos, una vez consolidada su frontera marítima gracias a este buque, será un socio mucho más dócil que Bruselas a la hora de repartir los beneficios del subsuelo.
Que el Hassan Marrakchi elija un astillero griego de nombre canario con pasado estatal español es porque no quiere qus tradicionales proveedores franceses tengan conocimientos de sus usos tecnológicos. Lo que en Las Palmas llaman «reparaciones» no es casualidad. Que lo haga en un astillero de propiedad griega añade una capa de protección diplomática. Si el astillero fuera público o de capital netamente español, la presión social sobre el mantenimiento de un buque que «roba» territorio sería insoportable. Al estar en manos de Laskaridis, la operación se reduce a una transacción mercantil privada, blindando la misión del buque contra cualquier interferencia del Reino de España.
El jaque mate técnico
Mientras los emplados de Laskaridis ajustan los propulsores del Hassan Marrakchi en Las Palmas, los ingenieros de Toyota Tsusho estudian la calibración de los sensores que identificarán la riqueza del monte Tropic. Los anglos han logrado el movimiento perfecto: un barco construido en Japón, operado por Marruecos, reparado por griegos en España y financiado para asegurar recursos que terminarán en manos de corporaciones australianas y suizas. El Puerto de Las Palmas, bajo esta óptica, funciona como un hub de conveniencia para una estrategia de expoliación científica donde España pone el muelle y Marruecos se lleva el mapa del tesoro.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por José L. Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.
Nota al lector: Ha quedado pendiente de confirmar —porque lo estamos estudiando— el papel desde Las Palmas de Laskaridis Group en la Guerra de Las Malvinas, tal y como ya en su momento informó el Senado de Argentina. No se ha podido verificar aún si vendió servicios de cabotaje a la Armada del Reino Unido desde Las Palmas en aquel periodo, donde 74 españoles perdieron la vida y donde España optó por la neutralidad.










