
La Autoridad Portuaria de Las Palmas, bajo el mando de su presidenta Beatriz Calzada, ha servido de anfitriona para un despliegue de inteligencia logística junto a Puertos del Estado y la International Foundation for Aids to Navigation (IFAN). El objetivo es ambicioso: diseccionar cada accidente ocurrido en la última década (2014-2024) para presentar un escudo de seguridad definitivo ante la Organización Marítima Internacional (OMI) en 2027.
Canarias no es un mar cualquiera; es, desde 2005, una Zona Marina Especialmente Sensible (ZMES). Esta etiqueta de la OMI no es un adorno, sino una exigencia de protección para un ecosistema de valor incalculable que convive con algunas de las rutas más densas del planeta. El proyecto, iniciado en abril de 2024, busca ahora identificar los «puntos negros» de la señalización y mejorar las ayudas a la navegación mediante el análisis de datos masivos y la colaboración de todos los actores del sector, desde prácticos y remolcadores hasta la Comandancia Naval y las cofradías de pescadores.
Rumbo a 2027
El estudio preliminar ha sido quirúrgico al identificar tres áreas donde el riesgo no es una posibilidad teórica, sino una realidad estadística: El Estrecho de la Bocaina es un hervidero de embarcaciones menores y tráfico de pasaje que exige una precisión milimétrica en la señalización al igual que la costa oeste de Fuerteventura: Un tramo crítico donde la escasez de ayudas a la navegación aumenta peligrosamente la exposición a incidentes. La costa este de Gran Canaria es el punto más complejo, donde convergen la pesca, los mercantes y los accesos a los tres puertos de interés general de la isla.
El Departamento de Tráfico Marítimo ha puesto sobre la mesa la metodología de la IALA (Asociación Internacional de Autoridades de Señalización Marítima). Se utiliza la herramienta IWRAP, un software que procesa datos de los sistemas de identificación automática (AIS) para generar diagramas de densidad de tráfico y calcular con precisión matemática la probabilidad de abordajes o varadas. Este modelo clasifica el riesgo en una escala que va desde ‘bajo’ hasta ‘grave e inaceptable’, permitiendo que las autoridades no actúen por intuición, sino por prevención dirigida. El análisis combina el registro histórico de incidentes de SASEMAR y la Comisión de Investigación de Accidentes con variables meteorológicas y el impacto potencial de cada suceso en el medio marino.ç
Lo que este febrer se ha debatido en Las Palmas es la primera fase de un ciclo de talleres que unificará las conclusiones de ambas provincias canarias. El documento final será la carta de presentación de España ante la OMI en 2027, un hito que situará a las islas como referente internacional en sostenibilidad y seguridad náutica. La presencia de Navieras, Prácticos, Guardia Civil y Puertos Canarios subraya que la seguridad en estas aguas ya no es una cuestión de parcelas, sino un esfuerzo transversal para proteger el mayor activo del archipiélago: su mar.
Noticia escrita por Raquel Molina desde Tenerife. Editado y verificado por Pedro Marrero desde Tenerife. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










