
El llamado Gasoducto Nigeria-Marruecos (NMGP) prevé frente a Canarias un ramal a la altura de Fuerteventura. ¿Alguien se lo ha pedido? El proyecto ha trascendido su dimensión técnica para consolidarse como un instrumento geopolítico y económico de primer orden en África Occidental. Originalmente concebido para transportar gas nigeriano hasta Europa a través de Marruecos y la red de gasoductos magrebíes, recientes informaciones confirman que el proyecto contempla un ramal que pasaría frente a Canarias, situando al archipiélago en un eje de conexión potencial entre África Occidental y la Unión Europea.
El NMGP, cuya construcción principal mantiene un presupuesto estimado de 25.000 millones de dólares, atraviesa más de una docena de países y sigue en fase de estudios de ingeniería, impacto ambiental y viabilidad económica. Aunque la puesta en servicio antes de 2040, el ramal hacia Canarias representa un instrumento de posicionamiento estratégico: las islas podrían ofrecer funciones de apoyo logístico, bunkering, mantenimiento de flotas y servicios técnicos para operaciones asociadas al gasoducto, generando actividad económica adicional y reforzando la posición del archipiélago como plataforma europea en el Atlántico oriental.
Desde NNPC de Nigeria y del Office National des Hydrocarbures et des Mines (ONHYM) de Marruecos destacan que el NMGP está diseñado no solo para transportar gas, sino para consolidar un marco de cooperación regional. Mauritania, por ejemplo, que inició su producción de gas con el yacimiento Gran Tortue Ahmeyim a finales de 2024 y prepara el campo BirAllah, ha logrado posicionarse estratégicamente sin comprometer flujos inmediatos de gas. Su participación le otorga visibilidad diplomática, autonomía estratégica y acceso a decisiones sobre la integración energética atlántica, convirtiéndola en un actor clave pese a su relativa novedad como productor.
Canarias se encuentra en una posición delicada pero privilegiada. Los puertos de Las Palmas y Tenerife, plenamente integrados en la UE y con experiencia en servicios offshore, podrían asumir funciones de retaguardia técnica para operaciones marítimas y logísticas asociadas al NMGP. La proximidad geográfica al ramal proyectado permitiría a las islas capturar valor sin asumir riesgos directos de explotación de gas, convirtiéndolas en un nodo operativo crucial en un corredor que conecta el Atlántico occidental con Europa.
Los expertos advierten que la integración de Canarias en el NMGP no depende únicamente de infraestructura física, sino de decisiones estratégicas a nivel regional y europeo. Marruecos y la UE buscan consolidar la presencia europea en África Occidental, y el ramal hacia las islas actúa como instrumento de anticipación geopolítica: garantizar un acceso seguro y regulado a los servicios asociados al gasoducto sin depender de la infraestructura continental africana.
Desde Rabat defienden que el NMGP y su ramal hacia Canarias generaría un flujo de oportunidades indirectas: contratos de ingeniería, consultoría ambiental, construcción de instalaciones auxiliares y servicios portuarios especializados. La combinación de actividad técnica y posicionamiento estratégico convierte al archipiélago en una plataforma de valor para Europa y África, con implicaciones que trascienden el mero transporte de gas y tocan sectores como minería, industrialización y seguridad marítima.
En el horizonte de 2030–2040, el desafío para Canarias será decidir entre permanecer como observador periférico o asumir un papel activo en la logística, los servicios auxiliares y la coordinación técnica del NMGP. La ventana de oportunidad es limitada: mientras los estudios y la planificación avanzan, la competencia por capturar valor logístico y estratégico se intensifica, y la geografía, si no se aprovecha, puede convertirse en desventaja.










