
La arquitectura industrial del Puerto de La Luz y de Las Palmas se prepara para un cambio de guardia forzoso. Frigoríficos Hispano-Suizos S.A. (Frisu), una compañía con 65 años de trayectoria que llegó a ser el epicentro de la logística de frío en el Atlántico medio, ha recibido el golpe de gracia judicial. El Juzgado de lo Mercantil Nº 2 de Las Palmas ha comunicado a las partes el auto de aprobación del plan de liquidación para la sociedad, marcando el fin de una era para el sector pesquero y comercial de las islas.
El siniestro que «quemó» el balance
El caso de Frisu es una lección sobre la vulnerabilidad de los activos estratégicos concentrados. La quiebra no es el resultado de una erosión lenta del mercado, sino del impacto devastador de un incendio voraz el 20 de julio de 2023. Aquella tarde, las llamas devoraron la nave Frisu IV en el Muelle Pesquero, un activo de 3.000 metros cuadrados que acababa de ser inaugurado tras una inversión de 1,5 millones de euros.
El incendio no solo destruyó la infraestructura; evaporó la capacidad operativa de la firma al perder: 1.000 toneladas de mercancía, incluyendo cebo para la flota japonesa y productos de la cadena 5 Océanos, propiedad del dueño de Frisu, Montesano. Una fábrica de hielo crítica para las descargas de pesca fresca y una concesión administrativa que se extendía hasta el año 2046 se han evaporado.
La chispa
Bajo el número de procedimiento 0000707/2024, la liquidación se tramita como un procedimiento especial para microempresas, lo que subraya la drástica reducción de la estructura de la empresa tras el siniestro. El auto de finales de 2025 formaliza lo que el mercado ya descontaba: la inviabilidad de la continuidad.
La lista de acreedores refleja la complejidad del entramado de Frisu: desde gigantes financieros como Bankinter hasta proveedores de logística como Serex Marítimos, Grenke Alquiler S.L., y la propia Agencia Tributaria. La disolución conlleva el cese fulminante del consejo de administración, liderado por la sociedad García Pascual Canarias.
Liquidación fría
La liquidación de Frisu abre un vacío competitivo y una oportunidad inmobiliaria en el Puerto de Las Palmas: La Autoridad Portuaria de Las Palmas deberá ahora gestionar la reversión o nueva licitación de una concesión estratégica en un momento en que el puerto busca modernizar sus servicios de valor añadido. Con la salida de Frisu, el mercado del frío en Canarias —vital para la seguridad alimentaria y el suministro naval— queda en manos de menos operadores, lo que podría tensionar los precios de almacenamiento en el corto plazo.
El ambicioso plan de Frisu para hibridar el frío industrial con espacios de coworking y teletrabajo queda enterrado bajo las cenizas de la nave Frisu IV, un recordatorio de que la diversificación requiere, ante todo, resiliencia operativa ante desastres físicos. El fin de Frisu no es solo una nota al pie en el boletín judicial; es el recordatorio de que en la economía del Atlántico, la distancia entre una inversión millonaria y la liquidación total puede ser tan corta como el cortocircuito que, presuntamente, originó las llamas en el muelle.










