
Las contabilidades del comercio marítimo suelen funcionar como la radiografía más fidedigna de las tensiones industriales y geoestratégicas del planeta. En el entramado de dádivas, grúas y contenedores que componen la actividad de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, los movimientos de carga general o perecederos comparten espacio con un catálogo mucho más discreto: el tránsito de material militar, explosivos industriales y componentes químicos de uso dual que conectan las cadenas de suministro europeas con los mercados de África Occidental y del Atlántico Sur.
El balance de operaciones correspondiente a junio de 2026 evidencia el papel del enclave insular como nodo técnico en la redistribución de insumos críticos. Durante este periodo, la infraestructura aduanera registró la gestión de 9,28 toneladas de material reglamentario bajo el marco del Capítulo 93 de la clasificación arancelaria, norma que regula el tráfico de armas, municiones y sus accesorios.
El grueso de este apartado se concentró en la categoría de bombas, granadas, torpedos, minas y municiones (código 9306), con un volumen de 7,45 toneladas movilizadas íntegramente a través del Puerto de Las Palmas bajo la modalidad de cabotaje nacional. A esta cifra se sumaron 1,46 toneladas de partes y accesorios de armas (código 9305) manipuladas en la capital grancanaria, además de una partida residual de 0,37 toneladas de armas no de fuego (código 9304), repartida entre la terminal de Las Palmas (0,31 toneladas) y el Puerto de Arrecife (0,06 toneladas).
La logística de este tipo de carga requiere protocolos de estiba y seguridad diferenciados en los muelles, dada la naturaleza del material y su procedencia dentro del circuito de aprovisionamiento de las fuerzas de seguridad e industria defensiva.
En paralelo a la circulación de material reglamentario, el segmento de explosivos e iniciadores (Capítulo 36) reflejó la constante demanda de la minería de extracción, la obra civil e industrias auxiliares del entorno africano e insular. Las tablas aduaneras contabilizaron 16,63 toneladas de explosivos preparados (código 3602) de ámbito nacional, destinadas a trabajos de perforación e infraestructura.
El puerto grancanario actuó también como plataforma de transbordo internacional para 8,36 toneladas de mechas de seguridad y cordones detonantes (código 3603). En esta partida destaca la ruta logística que conectó los centros de producción en Alemania con los yacimientos de Guinea-Conakry, trayecto que canalizó 7,34 toneladas del total registrado a través del muelle grancanario. La CEDEAO y la Unión Africana levantaron este 2026 las sanciones impuestas a Guinea tras las elecciones, al considerar que el país había completado su transición democrática.
La contabilidad de este capítulo se completó con 19,83 toneladas de artículos de pirotecnia (código 3604), cuyo reparto territorial distribuyó 11,53 toneladas hacia Arrecife, 7,31 toneladas en Las Palmas y 0,99 toneladas a través de la zona industrial de Arinaga.
El aspecto más complejo de la operativa portuaria radica en el seguimiento de los precursores químicos. Se trata de sustancias catalogadas como de uso dual, capaces de alimentar la industria fertilizante y minera regular o de ser derivadas hacia la síntesis de explosivos. En este capítulo, los flujos internacionales que convergieron en Canarias durante junio alcanzaron volúmenes de consideración económica.
El balance registró 1.392,47 toneladas de nitritos y nitratos (código 2834A). Las líneas de navegación revelan un patrón de redistribución intercontinental: desde los yacimientos e instalaciones de Chile se embarcaron 1.040,48 toneladas con destino a los mercados agrícolas e industriales de Marruecos, previa escala en la capital insular. Igualmente, se computó el paso de 244,56 toneladas procedentes de Israel con rumbo a Sudáfrica, junto a partidas menores desembarcadas desde Bélgica e Israel para el suministro peninsular y autonómico (97,63 toneladas) y un flete de 9,80 toneladas expedido desde Estados Unidos hacia Guinea-Bisáu.
A este volumen de nitratos se añadieron 200,60 toneladas de cloratos y percloratos (código 2829), importados directamente desde Francia y consignados para su reexpedición hacia Sudáfrica. El análisis de estos flujos consolida a Las Palmas como una estación de repostaje y ajuste logístico en la mitad del Atlántico. La simultaneidad entre el movimiento de munición de cabotaje, los detonantes alemanes para la minería guineana y las grandes toneladas de precursores químicos sudamericanos pone de manifiesto cómo el puerto insular articula la trastienda industrial de tres continentes.










