
El Puerto de Las Palmas ya cuenta con la certeza que esperaba para calmar las aguas tras semanas de marejada política. Vicente Boluda, presidente del Grupo Boluda, ha sido tajante en una visita a Las Palmas con motivo de un encuentro de la Asociación Canaria de la Empresa Familiar (EFCA): la entrada del gigante estatal Marsa Maroc en el accionariado de sus terminales en Las Palmas y Tenerife no es una capitulación, sino una «alianza estratégica» de «ida y vuelta».
Aunque la compañía marroquí ha desembolsado 80 millones de euros para adquirir el 45% de la filial de terminales, el «control y la gestión» absoluta seguirán teniendo ADN canario dado que la sede fiscal de la empresa seguirá en las islas. El dueño de Boluda Corporación Marítima dijo que no habrá daños colaterales entre los estibadores porque el precio de la mano de obra en Las Palmas es derivado de lo que el mercado está dispuesto a pagar y que eso se repercute al consumidor final «como el IVA».
Lo que algunos sectores interpretaron en diciembre como una pérdida de soberanía portuaria, Boluda lo redefine como un acuerdo permitirá a la naviera española acceso preferente a los 11 puertos y 25 terminales que Marsa Maroc gestiona en África. Dijo que para su empresa en el Puerto de Las Palmas (Terminal de La Luz), esto significa conectarse directamente con el principal operador portuario del continente vecino, asegurando tráficos en un momento en que la competencia con los puertos marroquíes es más feroz que nunca.
La operación no ha estado exenta de suspicacias, especialmente por producirse tras la Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos y el nuevo escenario diplomático respecto al Sáhara. Ante el temor de las autoridades canarias sobre el acceso de Marruecos a «informaciones sensibles» del transporte en el archipiélago, Boluda ha querido zanjar el debate asegurando que «no habrá ningún problema». La red de Boluda en las islas —Tenerife, La Palma, Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria— queda blindada operativamente, mientras que en la península la alianza se extiende a Santander, Sevilla y Vilagarcía (dejando fuera a Cádiz).
La presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada (CC), se ha alineado con esta tesis, manteniendo la calma ante lo que considera un movimiento empresarial natural en un mercado globalizado; pero no el presidente de Gran Canaria, Antonio Morales (NC). La clave reside en que, pese al 45% de participación marroquí, las decisiones críticas de inversión y logística se seguirán tomando en la sede de Boluda. Es, en esencia, una inyección de liquidez de 80 millones para que el grupo español pueda pelear por el liderazgo del Atlántico Medio con músculo renovado.
Vicente Boluda ha demostrado ser un maestro en el arte de la realpolitik marítima. Al ceder capital pero retener el timón, dijo que se ha transformado una amenaza competitiva en un socio capitalista. El éxito de esta maniobra se medirá en los próximos meses: si el Puerto de Las Palmas logra succionar parte del crecimiento de los puertos africanos gracias a esta alianza, la operación será recordada como el movimiento más brillante de la década. Si, por el contrario, la influencia marroquí empieza a condicionar las tarifas o rutas canarias, el puerto habrá pagado un precio muy alto por esos 80 millones.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por Gara Vega H. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










