
No llevamos ni 60 días haciendo noticias y ya aparece el ‘Comando Dog Chow’, vinculando nuestra única actividad profesional a un supuesto calendario electoral en ciernes en los puertos canarios. Quizá en Infoperros no sepan quién es Kristinn Hrafnsson, el periodista islandés y jefe de redacción de WikiLeaks. No pasa nada. Pero convendría que lo supieran antes de repartir carnés de buen periodismo sobre los puertos en Canarias, máxime cuando en su plantilla solamente hay comerciales, primero hay que tener un periódico ya sea digital o analógico.
Hrafnsson demuestra que el periodismo no consiste en agradar al poder ni en pedir permiso desde oficinas cómodas, sino en publicar lo que otros quieren ocultar, asumiendo riesgos reales y consecuencias reales. Ese camino —el recto, el incómodo, no el de los comerciales— es el que siempre ha inspirado a esta redacción y a quienes la componen, entre los que hay un candidato al Premio Canarias de Comunicación por su papel en investigación. Ese camino sigue los ejemplos de periodistas de referencia ética como Pedro Perea o Pepe Alemán, reconocidos por su independencia y lamentablemente fallecidos.
Resulta revelador que Infoperros pontifique sobre credibilidad y ética periodística desde Islandia, operando desde una oficina de alquiler tipo Regus en Reikiavik y con servidores fuera del alcance directo de los tribunales españoles. Algunos procesos legales relacionados con la materia se encuentran bajo revisión por abogados en Las Palmas, según fuentes oficiales consultadas por este periódico. Porque Canarytime es un periódico: tiene un staff, regularidad, un lugar al que dirigirse cualquier afectado por una información, nombres, apellidos, trayectorias, y, sobre todo, hace noticias verdaderas y la demostración empírica de que cada texto está auditado por un editor que verifica datos y la buena fe a la hora de informar desde independencia, garantizada por la ley española. Es de sentido común. Infoperros no lo sería, sería una plataforma de fake news del Régimen del 78 que factura eventos a las autoridades del 78. ¿Alguien conoce alguna noticia que haya levantado?. Levantaría otras cosas. Por eso nosotros nos permitimos tratarles con este desprecio: no seria un periódico.
Cuando se pretende dar lecciones sobre lo que ocurre en Canarias en remoto para evitar embargos o riesgos comerciales, hay que saber que la nueva Ley de Servicios Digitales, que nosotros aplaudimos, dejará estos intentos fuera de cobertura, incluyendo la publicidad institucional mediante vehículos patronales del Régimen del 78. Basta decir que nuestro periódico fue el primero de Canarias con una ventanilla de transparencia y de acceso para sus suscriptores a datos sobre sus mecanismos de financiación.
En Canarymaritime —a diferencia de los amantes de las croquetas de dog chow— todos los que trabajan en la redacción son periodistas. La separación entre intereses comerciales y línea editorial es absoluta, llevada hasta el límite. No escriben comerciales. No escriben intermediarios. No escriben asesores. Es periodismo. Del clásico. Del incómodo. Tampoco mandamos a empresas portuarias mediterráneas a financiar el cierre de medios que compitan con nosotros.
Conviene dejarlo claro: no somos delincuentes condenados en firme, no arrastramos sentencias por mala praxis mercantil, laboral o profesional, no nos escudamos en ONGs opacas, ni usamos estructuras pantalla para disfrazar intereses. Operamos con nombres, apellidos y responsabilidades públicas, cumpliendo ya la Ley de Servicios Digitales. Infoperros habla de trincheras, agendas y ruido, pero no rebate un solo dato, no señala un solo error, no pide una sola rectificación. Desde Islandia es fácil pedir moderación. Aquí, donde llegan las presiones y las llamadas, es donde se mide el periodismo de verdad. El lector sabrá distinguir quién informa asumiendo riesgos y quién reparte doctrina a miles de kilómetros del poder real. Ojalá alguien se atreva a plantear un procedimiento legal: Con nombres y pruebas, veremos de qué están hechos realmente.





Todo muy surrealista, pero lo más importante. ¿Quién empresa edita este pasquin (canarymaritime)? ¿Quién es el titular? ¿Dónde están los datos fiscales?
No juzguéis de libelo a esta gaceta, Juan Francisco, pues no ha echado cerrojo a vuestra lengua ni puesto mordaza a vuestra pluma. Cobrad aliento, que en este Puerto de las Gran Canaria somos muchos los oficiales que suspiramos por aires de templanza, para así deponer a los protervos que, con extremo rigor, ocupan las sillas del mando.
Griego de Fontanales