
El Puerto de Santa Cruz de Tenerife se prepara para un cambio de escala. Este martes llega desde China del Hidramar Ultra 22000, el primer dique flotante que operará en aguas canarias. La plataforma, propiedad de Tenerife Shipyards (Grupo Hidramar), se instalará en el Dique del Este, marcando un hito para un sector que hasta ahora carecía de capacidad de varada para grandes buques en las islas. La maniobra no es solo técnica: el astillero ya ha solicitado ampliar su lámina de agua en casi 2.000 metros cuadrados para acomodar una infraestructura que promete elevar barcos de 22.000 toneladas en menos de dos horas.
La travesía del dique desde Shanghái ha sido un ejercicio de alto riesgo geopolítico. Para alcanzar el Archipiélago, la plataforma ha tenido que sortear las tensiones en el Estrecho de Ormuz y la amenaza de la piratería en aguas de Somalia. La empresa se vio obligada a contratar seguridad privada y mercenarios para blindar un activo estratégico que ha navegado bajo la sombra del conflicto entre Irán y Estados Unidos. Este periplo de 15 meses de construcción y meses de navegación subraya la urgencia de Tenerife por posicionarse como el centro neurálgico de reparaciones en seco del Atlántico Medio.
Con 240 metros de longitud, el nuevo dique permitirá a Santa Cruz competir por contratos de mantenimiento que hasta ahora se desviaban a puertos de la Península o del norte de África. La capacidad de sacar grandes buques fuera del agua para trabajar en seco es el «eslabón perdido» que la industria naval canaria llevaba años reclamando. Para la economía tinerfeña, la llegada del Hidramar Ultra 22000 supone una inyección directa de empleo especializado y una mejora de la competitividad frente a la saturación de otros recintos cercanos.
Este movimiento sitúa a Tenerife Shipyards en la vanguardia de la innovación portuaria regional. La posibilidad de elevar barcos de gran tonelaje en apenas 120 minutos transforma la oferta de servicios del puerto chicharrero, convirtiéndolo en una parada obligatoria para las flotas internacionales que operan en las rutas entre África, Europa y América. La llegada de la plataforma este martes cierra una fase de incertidumbre logística y abre una nueva era donde Tenerife, por fin, podrá mirar de tú a tú a los grandes astilleros internacionales.










