
Mientras el tráfico marítimo en el Estrecho de Gibraltar y el Mediterráneo central se asoma al bloqueo por el mal tiempo y la falta de stock, los puertos canarios, con Las Palmas a la cabeza, mantienen el tipo, aunque no sin mirar de reojo a las previsiones meteorológicas y a los plazos de entrega de ciertos combustibles pesados. En el puerto de Las Palmas, la situación para los armadores es, por ahora, de una calma tensa. Según los últimos datos de mercado, el suministro de LSMGO (gasóleo marino bajo en azufre) y VLSFO está disponible de forma rápida, lo que posiciona al puerto como una alternativa eficiente frente a la congestión de otros hubs.
Sin embargo, el talón de Aquiles actual es el HSFO, donde los compradores están encontrando mayores dificultades, con plazos de entrega que se han estirado hasta los 7 o 10 días. A esto se suma el desafío del clima: el agente portuario MH Bland ha advertido de oleajes que podrían alcanzar los 4 metros de forma intermitente entre hoy y el 5 de febrero. Por ahora, las labores de avituallamiento se han refugiado en el fondeadero interior y en el muelle para evitar parones totales.
En los puntos de avituallamiento de Lomé (Togo) y en la bahía de Walvis (Namibia), los armadores se están encontrando con un muro: la disponibilidad de HSFO es actualmente «muy limitada». Aquellos buques que necesiten este grado de combustible están teniendo que desviar sus previsiones o esperar. Por el contrario, para el LSMGO y el VLSFO, los plazos de entrega se mantienen estables, situándose entre los 5 y 7 días.
En el puerto de Luanda (Angola), la situación es de total normalidad. A diferencia de lo que vemos en el Mediterráneo, el suministro tanto de VLSFO como de HSFO se mantiene en niveles regulares, consolidándose como un punto de refugio para la flota que baja por el Atlántico Sur. En una línea similar se mueve Lagos (Nigeria), donde los proveedores locales están logrando organizar entregas de VLSFO en un plazo competitivo de tan solo 5 días. Los puertos de Durban y Richards Bay presentan hoy uno de los mejores escenarios para el sector, con plazos de entrega de entre 2 y 4 días para los grados HSFO y VLSFO. Esta rapidez los convierte en el principal competidor de las rutas de larga distancia.
El contraste: Gibraltar y Malta, contra las cuerdas
La posición de Canarias destaca aún más cuando se observa el caos en el resto de la ruta atlántica-mediterránea: El tráfico entrante en el Peñón fue suspendido por vientos de 25 nudos y olas de 1,5 metros. Se recomienda reservar con al menos 7 días de antelación, ya que la escasez es crítica.
En Barcelona a los proveedores exigen un preaviso similar de hasta una semana para cualquier tipo de grado de combustible.
En Malta la situación es aún más grave. Los vientos de 35 nudos y olas de 3 metros han cancelado todas las operaciones en alta mar, generando un efecto embudo que se espera que dure hasta principios de febrero. Mientras en el eje ARA (Ámsterdam-Rotterdam-Amberes) las existencias de combustible para calefacción han caído un 2% en enero, el flujo de importaciones desde Brasil y la India sigue alimentando las terminales europeas. No obstante, en puertos como Gotemburgo (Suecia) o Skaw (Dinamarca), los plazos de entrega superan ya los 10 días, lo que convierte a los puertos canarios en una escala técnica mucho más atractiva en términos de tiempo.
Las Palmas vuelve a demostrar su valor estratégico como «gasolinera del Atlántico». A pesar de las restricciones en el HSFO y el oleaje intermitente, la rapidez en el suministro de los combustibles más demandados (VLSFO y LSMGO) permite a la isla competir con ventaja frente a un Mediterráneo que, entre el Pireo y Gibraltar, parece haberse quedado sin margen de maniobra.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por Gara Vega. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










