
La naviera Baleària ha completado el segundo suministro de Gas Natural Licuado (GNL) al catamarán rápido Mercedes Pinto en su atraque habitual de la rampa 4 del muelle Nelson Mandela, en el Puerto de Las Palmas. La operación, validada bajo la supervisión del Cuerpo de Bomberos y la Autoridad Portuaria, estrena la operativa todos los lunes para este buque de 123 metros de eslora y 28 de manga. La maniobra destaca por la implantación del método Multi Truck To Ship (MTTS), un complejo despliegue que permite la descarga simultánea de tres camiones cisterna mediante un colector diseñado por el fabricante CMC Cerezuela y la empresa de transporte criogénico ESK.
El puerto de Las Palmas asume así el riesgo de quedar rezagado en el mapa global del bunkering verde por una parálisis regulatoria que contrasta con las exigencias medioambientales de la Unión Europea. Mientras las directrices comunitarias presionan para erradicar los combustibles pesados tradicionales, el marco normativo de Canarias perpetúa un esquema de suministro itinerante. El esfuerzo logístico de operadores privados como Baleària, CMC Cerezuela y ESK por acelerar los tiempos de carga en el muelle Nelson Mandela compensa temporalmente la falta de infraestructuras permanentes, pero confirma que la transición energética del principal puerto del archipiélago se dirime en tierra bajo el restrictivo criterio de las autoridades sanitarias locales.
La tecnología empleada, que conecta vehículos pesados mediante un sistema de descarga con bomba criogénica, permitió alcanzar velocidades de transferencia de 2.800 litros por minuto (168 metros cúbicos por hora), con la previsión técnica de elevar el flujo hasta los 3.000 litros por minuto. El procedimiento resulta casi seis veces más rápido que el método estándar de una única cisterna (Truck To Ship), que limita el caudal a unos escasos 30 metros cúbicos por hora. Este esfuerzo de ingeniería y sincronización terrestre busca compensar las estrictas limitaciones de tiempo que imponen las escalas de los buques de pasaje rápido, capaces de transportar a 1.200 personas y 400 vehículos a 35 nudos de velocidad.
Un anacronismo regulatorio sobre el asfalto
La necesidad de recurrir a este sofisticado desfile de camiones articulados en el muelle Nelson Mandela expone, no obstante, una contradicción estructural en el primer nodo de avituallamiento del Atlántico medio. La dependencia de cisternas móviles para suministrar GNL a la flota de última generación de Baleària —tecnología dual que reduce un 30% las emisiones de dióxido de carbono y elimina los óxidos de azufre— es la consecuencia directa del bloqueo administrativo que ejerce la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias sobre las instalaciones de almacenamiento fijo en el recinto portuario.
El rechazo sistemático del departamento de Salud Pública del Ejecutivo canario a autorizar plantas de almacenamiento y terminales fijas de gas licuado en el Puerto de Las Palmas obliga a los operadores marítimos a diseñar logísticas alternativas sobre el asfalto. Los criterios sanitarios de la administración regional, marcados por una estricta interpretación de las distancias a las zonas residenciales urbanas adyacentes a La Isleta, impiden que el puerto grancanario compita en igualdad de condiciones con los grandes centros de distribución del Mediterráneo y el norte de Europa, donde las terminales de almacenamiento fijo garantizan suministros directos desde muelle o mediante barcazas de bunkering especializadas.
La pérdida de competitividad en la ruta atlántica
El recurso del triple camión cisterna en línea se consolida como una solución paliativa frente a las restricciones del regulador canario. Los analistas del sector naviero advierten de que la ausencia de una infraestructura de almacenamiento de gas permanente limita el volumen de operaciones y encarece los costes logísticos de la descarbonización, obligando a transportar el combustible por carretera desde las plantas de regasificación de la Península. La maniobra, a pesar de su éxito técnico y de evitar los constantes cambios de atraque que penalizaban la operatividad de la naviera, evidencia los límites físicos de abastecer a la marina mercante moderna sin estaciones de servicio fijas.










