
El mercado de combustible marítimo en el Atlántico oriental ha registrado un nuevo repunte de precios, con repercusiones directas para el puerto de Puerto de Las Palmas, uno de los principales centros de suministro de búnker para el tráfico marítimo entre Europa, África y América. La subida generalizada de las cotizaciones sigue el movimiento al alza del crudo internacional, con el contrato del Brent crude oil alcanzando los 85,19 dólares por barril tras ganar 1,68 dólares en la última sesión del pasado viernes.
En los principales puertos europeos y africanos, los precios del combustible marítimo han reaccionado rápidamente. El VLSFO —el combustible bajo en azufre que domina el mercado desde la entrada en vigor de las normas medioambientales internacionales— subió alrededor de 20 dólares por tonelada en Durban, 12 dólares en Róterdam y 8 dólares en Gibraltar. En paralelo, el gasóleo marino bajo en azufre (LSMGO) registró aumentos más pronunciados, especialmente en Gibraltar, donde el precio se disparó más de 100 dólares por tonelada tras una operación puntual de alto precio que dio soporte al índice de referencia.
Para Canarias, y en particular para el puerto de Las Palmas, el movimiento ha alterado temporalmente el diferencial de precios frente a Gibraltar, uno de sus principales competidores regionales en el negocio del suministro de combustible a buques. Tras la última actualización, el LSMGO en Las Palmas cotiza con un descuento cercano a los 40 dólares por tonelada frente a Gibraltar, un giro significativo respecto a la jornada anterior, cuando el puerto canario operaba con una prima aproximada de 21 dólares.
En el caso del fuelóleo pesado (HSFO), los precios en Las Palmas se sitúan prácticamente en línea con los de Gibraltar. El VLSFO, por su parte, mantiene un descuento cercano a los 15 dólares por tonelada frente al puerto del Estrecho, un factor que puede reforzar el atractivo del enclave canario para determinadas rutas marítimas. Sin embargo, la evolución del mercado se ve condicionada por factores operativos. Fuentes del sector indican que la disponibilidad de combustible en Las Palmas es actualmente limitada, lo que reduce la capacidad de respuesta ante picos de demanda. A ello se suman las condiciones meteorológicas adversas en la zona portuaria.
Según informó el agente marítimo MH Bland, las operaciones de abastecimiento en los fondeaderos exteriores del puerto han sido suspendidas debido a fuertes oleajes superiores a los 2,5 metros. Las operaciones de suministro pueden continuar en el fondeadero interior y en los muelles, aunque con retrasos respecto al ritmo habitual.
El repunte de precios se produce en un contexto geopolítico especialmente tenso en los mercados energéticos. Las operaciones militares de gran escala entre Estados Unidos, Israel e Irán han intensificado la volatilidad en el mercado petrolero esta semana. Los ataques aéreos israelíes contra posiciones vinculadas a Hezbolá en el Líbano y los lanzamientos de misiles iraníes hacia Tel Aviv han elevado el nerviosismo de los operadores, alimentando las expectativas de riesgo en el suministro energético global.
En opinión de algunos analistas, el efecto psicológico de estos episodios es inmediato en los mercados energéticos. Stephen Innes, socio gerente de SPI Asset Management, lo resumió señalando que “el petróleo no es solo una materia prima; también es un activo basado en la confianza, y esa confianza empieza a erosionarse cuando los propios petroleros se convierten en objetivos”.
Para puertos como Las Palmas, cuya actividad de bunkering depende en gran medida de los flujos globales de petróleo y del tránsito marítimo internacional, la combinación de volatilidad energética, condiciones meteorológicas y diferenciales de precios frente a otros enclaves regionales seguirá marcando el pulso del mercado en las próximas semanas. El archipiélago continúa ocupando una posición estratégica en el eje atlántico, pero su competitividad inmediata depende cada vez más de factores globales que se deciden lejos de sus muelles.










