
En los círculos portuarios de Las Palmas y Tenerife, la última maniobra de Vicente Boluda se lee como una lección de arbitraje de activos y diplomacia; pero en las islas eso se cuestiona desde el Cabildo de Gran Canaria por el control de la información sensible que transita por el negocio canario de la distribución. El naviero valenciano ha recuperado la soberanía de su división de terminales en Canarias para, inmediatamente después, dar entrada a un socio estratégico de calado geopolítico como es Marsa Maroc. Es decir: el Estado marroquí.
El plato fuerte, según El Confidencial en Madrid, llegó con la entrada de Marsa Maroc en escena. La cotizada norteafricana, controlada por el Reino de Marruecos, ha desembolsado 80 millones de euros por el 45% de Boluda Maritime Terminals. Lo relevante del dato no es solo la cifra, sino la prima de riesgo y de oportunidad: el precio pagado se sitúa 55 millones de euros por encima de su valor en libros, según reflejan las memorias de la corporación de 2024. Marruecos ha pagado una «entrada» generosa por posicionarse en el corazón de la logística española, especialmente en el eje estratégico de Canarias y los puertos del Cantábrico y el Guadalquivir.
La cronología de la operación revela un cálculo quirúrgico. Apenas seis meses antes de sellar la alianza con el gigante marroquí, Boluda ejerció su derecho de recompra sobre el 49% que el fondo británico CVC-DIF controlaba en su filial de estiba. La salida de CVC, que entró en 2022 valorando la sociedad en unos 100 millones de euros, se saldó con un pago cercano a los 70 millones por esa participación minoritaria. Con este paso, Boluda no solo simplificaba su estructura, sino que eliminaba los corsés financieros del private equity para ganar la flexibilidad que exige el tablero portuario actual.
Para el ecosistema portuario de las Islas, esta operación es de alto voltaje. Boluda gestiona las puertas de entrada de contenedores en Las Palmas, Tenerife, La Palma, Lanzarote y Fuerteventura. Que el principal operador portuario estatal de Marruecos sea ahora socio de referencia en estas terminales no es solo una cuestión de dividendos; es una integración vertical de las rutas del Atlántico Medio. Marsa Maroc busca diversificar sus activos fuera de sus fronteras y Boluda, tras vender también el 49% de su división de remolcadores al gigante MSC, el dueño de Opcsa, se consolida como el gran facilitador de alianzas con los «campeones nacionales» de la navegación global.
Al aflorar esas plusvalías de 55 millones sobre el valor contable, la pregunta incómoda es: ¿Qué importancia tiene para Marruecos la operación si ya Rabat sabía todo esto?










