
El crucero MV Hondius quedó finalmente estabilizado en aguas del puerto de Granadilla tras completar su aproximación a Tenerife en una operación marcada por la tensión institucional, la coordinación técnica forzada y el desacuerdo abierto entre la Autoridad Portuaria y la Administración central. El buque, afectado por un brote de hantavirus, inició el desembarco de pasajeros bajo un dispositivo de seguridad sanitaria y marítima sin precedentes recientes en el archipiélago. ¿Qué ha pasado? Que el Estado ha suspendido las competencias del Puerto de Tenerife por razones de interés general. Es como si el Estado le aplica a Canarias un artículo, el 155 de la Constitución Española, para casos extremos cuando una región se declara rebelde.
El presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, Pedro Suárez (PP), trasladó horas después una valoración crítica del operativo. En declaraciones a la Cadena COPE, habló de “falta de coordinación” y “falta de consenso” entre administraciones durante todo el proceso. También señaló que la situación vivida no tenía precedentes en su experiencia profesional. Según el relato de Suárez, la secuencia fue especialmente rápida. Tras la petición del Ejecutivo canario, el informe de Capitanía Marítima llegó en paralelo a la asunción formal de competencias por parte del Estado. Esa coincidencia, explicó, trasladó la responsabilidad operativa al nivel estatal. “Ya la responsabilidad no es mía, la asume directamente la Marina Mercante”, resumió el dirigente portuario, al describir el cambio de marco jurídico que marcó el desarrollo de la operación.
La maniobra de entrada se ejecutó con el barco ya posicionado en zona de fondeo controlado. Remolcadores asistieron la operación para mantener la estabilidad de la embarcación mientras las barcazas esperaban por el traslado escalonado de pasajeros hacia tierra firme. El puerto quedó parcialmente cerrado a la navegación exterior, con un perímetro de seguridad activado durante toda la madrugada.
Suárez subrayó que la responsabilidad operativa recaía finalmente en la Marina Mercante, una circunstancia que describió como poco habitual en la gestión diaria del puerto. Según su relato, la secuencia de decisiones se produjo en un margen temporal muy reducido, con instrucciones cruzadas entre administraciones.
El dirigente portuario explicó que el sistema de practicaje se ejecutó en remoto para evitar contacto directo entre los prácticos y el buque. La medida se adoptó como parte del protocolo sanitario reforzado. El puerto quedó encapsulado, sin tráfico de embarcaciones alrededor del Hondius durante la operación.
El barco fue situado en una posición de seguridad frente al muelle operativo. Desde allí se espera el desembarco progresivo de pasajeros mediante embarcaciones auxiliares coordinadas con Salvamento Marítimo. Un remolcador permaneció enganchado al casco del crucero para garantizar estabilidad estructural durante el proceso.
Suárez describió el sistema como una operación de alta complejidad técnica ejecutada bajo presión institucional. “Hemos puesto a la sociedad en una situación extraña”, afirmó, al tiempo que reconocía que no recordaba una intervención de estas características en su trayectoria profesional.
El presidente de la autoridad portuaria tinerfeña defendió el papel del consejo de administración del organismo, con mayoría del Gobierno de Canarias, aunque insistió en que la decisión final se trasladó a la Marina Mercante tras la recepción de los informes de Capitanía Marítima. La cadena de decisiones se activó tras una solicitud del presidente autonómico, Fernando Clavijo, que pidió frenar el fondeo del buque hasta garantizar condiciones de seguridad para el desembarco.
El desembarco del Hondius se produjo bajo vigilancia sanitaria estricta, con equipos médicos desplegados en tierra y coordinación directa con el Ministerio de Sanidad. Los pasajeros, en su mayoría sin síntomas, esperan por ser trasladados de forma escalonada hacia el aeropuerto de Tenerife Sur para su repatriación. La gestión del caso ha reabierto el debate sobre el encaje competencial en situaciones de emergencia marítima con impacto sanitario. El puerto de Granadilla funcionó como escenario de una operación en la que las decisiones se trasladaron entre niveles administrativos en cuestión de horas, dejando una sensación de improvisación institucional en plena crisis. El Hondius abandonó su condición de buque en tránsito sanitario para convertirse en un caso de referencia en la gestión de crisis portuarias complejas en Canarias.










