
Lo que esta semana comienza en la región de Souss-Massa no es una visita institucional más. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha aterrizado en Agadir con una delegación de alto voltaje que deja claras las intenciones del Archipiélago: convertir la cercanía geográfica con el sur de Marruecos en una autopista económica. Y en ese tablero, las piezas clave tienen nombre propio: Beatriz Calzada y Pedro Suárez. En el sur de Marruecos, Las Palmas y Tenerife no compiten por un atraque; hoy compiten juntas para que Canarias sea el hub indiscutible del África Occidental.
La presencia simultánea de los presidentes de las autoridades portuarias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife en el cuartel general de la Wilaya de Souss-Massa es un mensaje potente. Mientras en las islas debaten sobre la sostenibilidad y la integración ciudadana, en Agadir se está hablando de logística pura y dura. Para Calzada y Suárez, este viaje es la oportunidad de consolidar a los puertos canarios como la plataforma natural de entrada y salida para los productos de una región en plena ebullición industrial. Con la firma de los acuerdos de colaboración previstos, se busca no solo reforzar los lazos comerciales, sino asegurar que las empresas canarias —y los operadores portuarios— sean los socios preferentes en el desarrollo del Parque Haliopolis y la zona de aceleración industrial que la delegación visitará esta tarde.
El despliegue institucional es masivo. Clavijo no viaja solo con sus consejeros y los rectores de la ULL y la ULPGC; viaja escoltado por la cúpula empresarial: Pedro Ortega (CCE), José Valle (Cámaras de Canarias) y Luis Padrón (Cámara de Gran Canaria). Esta unidad de acción entre el poder político, el académico y el portuario busca ofrecer a Marruecos un «paquete completo»: innovación, formación y una infraestructura portuaria capaz de conectar Agadir con el resto del mundo.










