
En una jornada marcada por el nerviosismo en los mercados de materias primas, el Puerto de Las Palmas se consolida como el refugio logístico del Atlántico. Mientras el barril de Brent cotiza peligrosamente por encima de los 87,50 euros, la volatilidad ha provocado ajustes dispares en las pizarras de suministro. En enclaves como Rotterdam, el precio del gasóleo marino (LSMGO) se ha desplomado 55,30 euros por tonelada en apenas 24 horas, una caída agresiva que busca atraer una demanda retraída por la incertidumbre bélica en Oriente Medio.
La competitividad de los muelles grancanarios se mide hoy frente a un Estrecho de Gibraltar que ha visto caer sus precios de VLSFO en unos 5,50 euros por tonelada, situándose en niveles que tensionan los márgenes operativos locales. Sin embargo, Las Palmas juega la baza de la disponibilidad: en Malta, el precio del gasóleo ha caído de golpe 97,70 euros tras un contrato de suministro, pero la realidad para el armador es que no hay producto hasta el 28 de abril. Esta parálisis en el Mediterráneo central desvía el interés hacia Canarias, donde el búnker se despacha con una prima de fiabilidad que los buques en ruta hacia el Cabo de Buena Esperanza necesitan asegurar.
El diferencial entre el fuelóleo pesado (HSFO) y el de bajo azufre (VLSFO) se ha ensanchado unos 12 euros por tonelada en la última sesión, una cifra que obliga a las navieras a recalcular al milímetro el coste de sus escalas en las islas. Las Palmas mantiene una operativa fluida frente a los retrasos de carga que asfixian a otros puertos africanos como Durban, donde los precios han caído 26,70 euros por tonelada ante la falta de compradores inmediatos. En el recinto canario, la estabilidad logística permite amortiguar el impacto de lo que la AIE ya define como la peor crisis energética de la historia.
La mirada de los operadores locales se fija ahora en la paridad de la moneda y en las negociaciones de Islamabad, ya que cada céntimo de movimiento en el crudo impacta de inmediato en los costes de importación del búnker. Con el Brent instalado en la zona de los 87,50 euros, el Puerto de Las Palmas refuerza su papel estratégico, ofreciendo seguridad en la entrega frente a un mercado mediterráneo que, a pesar de bajar precios por pura presión comercial, se muestra incapaz de suministrar la mercancía a tiempo.










