
La industria global de cruceros está a punto de adoptar un lenguaje común de excelencia, y el Puerto de Santa Cruz de Tenerife se encuentra en el núcleo de su diseño. Durante los IAPH Technical Committee Days, celebrados esta semana en Singapur, la delegación tinerfeña ha consolidado meses de trabajo técnico para dar forma al futuro modelo de acreditación global para puertos de cruceros. Bajo el paraguas de la International Association of Ports and Harbors (IAPH), este proyecto busca establecer un sistema de indicadores medibles y verificables que saquen al sector del terreno de las buenas intenciones para entrar en el de la certificación rigurosa.
Representando a la autoridad portuaria, Luz Marina Espiau, jefa de División Comercial y Desarrollo de Negocio, ha tenido un papel protagonista en las sesiones de Cruise Accreditation. El objetivo de este nuevo modelo va más allá del simple cumplimiento normativo; se trata de construir un ecosistema portuario donde la sostenibilidad, la digitalización y la transición energética sean parámetros auditables. Tenerife no solo asiste como observador, sino como arquitecto de unos estándares que obligarán a los puertos de todo el mundo a evaluar su desempeño en áreas críticas como la infraestructura de suministro energético, la seguridad y la integración real puerto-ciudad.
Un modelo de datos frente a la intuición
La participación de Tenerife en los grupos de trabajo de Singapur ha sido transversal, influyendo en comités de colaboración de datos y energía. La tesis defendida por el equipo tinerfeño es clara: el futuro de la industria depende de la capacidad de los puertos para alinearse globalmente, compartiendo conocimientos y definiendo requisitos comunes que permitan a los armadores de cruceros identificar de inmediato los hubs más eficientes y responsables. Este sistema de acreditación permitirá a Santa Cruz de Tenerife poner en valor sus inversiones en cold-ironing y combustibles limpios frente a una escala de evaluación internacional.
Este hito en Singapur posiciona a Puertos de Tenerife en la vanguardia del liderazgo institucional. Al contribuir a la creación de este modelo común, la autoridad portuaria asegura que sus intereses y realidades geográficas sean tenidos en cuenta en la futura normativa global del sector. No se trata solo de recibir barcos, sino de definir las reglas del juego para una industria que, a partir de ahora, será juzgada bajo un sistema de acreditación global que ha sido gestado, en gran medida, con el impulso técnico del archipiélago.










