
Ni un detenido. Ni un juicio por negligencia. Apagón informativo total. Este 2025 el número de fallecidos por razones laborales, básicamente de trabajadores extracomunitarios de subcontratas, sigue siendo un misterio. La secuencia se repite con una cadencia incómoda. No son noticia pero existen. Cuando fallecen la Guardia Civil remite al juzgado que, a su vez, pide esperar días o semana a que la Fiscalía concluya informe en medio de un secreto de sumario del que nunca se sabe nada porque el accidentado, un suponer, es ucraniano, un filipino, malasio o alguien en apariencia portugués pero que realmente viene del Parque Nacional Nino Konis Santana, en Timor Oriental. Al no tener arraigo en España nadie pone el grito de alarma.
Los muertos de la economía azul en Las Palmas
La aritmética choca con la experiencia. Las muertes reiteradas en un mismo enclave y con hipótesis que se repiten —descargas eléctricas, caídas desde altura, espacios confinados—. La sucesión temporal, la tipología de los accidentes y la localización recurrente sugieren que la explicación no se agota en el azar. En un puerto que aspira a estándares internacionales, la duda —razonable— persiste: ¿Qué está fallando cuando, una y otra vez, el riesgo termina en fatalidad? Muy sencillo: presuntamente extranjeros trabajando en el puerto de Las Palmas que entran como turistas, se meten en barcos y allí nadie ve nada salvo cuando algún testigo desaprensivo con conciencia llama al 112 y levanta la liebre tras un fatal accidente. Para la patronal de las reparaciones navales, en la órbita de Femepa y del Clúster Marítimo de Canarias, las muertes por contratar gente mayormente sin controles no formarían parte de la burbuja de la economía azul. Habrían logrado taponar las cifras oficiales.
En España más específico aún es el registro de accidentes a bordo de navíos. Según datos oficiales en “mares u océanos” en 2024 se anotan 2.052 (43 graves y 12 mortales); en “lagos, ríos y puertos”, 1.010 (7 graves y 11 mortales). El patrón —trabajo en agua, a bordo, con maquinaria, altura o electricidad— vuelve a aparecer. Canarias cerró 2024 con 17 accidentes que tuvieron resultado mortal (uno in itinere). Separados por actividad no hay nada desagregado. Hay que pedir los datos al Registro de Transparencia.
Se puede hacer alguna pequeña radiografía de los últimos años pero lo que sale publicado en medios oficiales apenas es un grano de arena. Los intereses de tener atada la presencia de capitales extranjeros hace imposible que lleguen a juicio los procesos con resultado de muerte. Nada de sabe del caso de septiembre de 2024 cuando un hombre de 45 años falleció mientras trabajaba en una obra en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. Las causas “se están investigando”, aunque entre las hipótesis figura una posible descarga eléctrica, según informó EFE.
Si cruzas las cifras oficiales puntos suspensivos
O lo de noviembre de 2024 cuando un marinero muere tras caer desde “bastante altura” a una gabarra durante tareas de mantenimiento en un buque fondeado en el mismo puerto; de nuevo, EFE. O el caso de mayo de 2024: fallece un operador de un buque en reparación; otra vez, la posibilidad de una descarga eléctrica. 22 de abril de 2023: dos tripulantes mueren mientras trabajaban dentro de un tanque en el puerto, según la Guardia Civil, informó EFE. A estos episodios se suman otros: en 2023, un trabajador perdió la vida durante operaciones de carga en un buque; y de lo de la Navidad de 2020, cuando trabajadores ucranianos fallecieron mientras pintaban un buque, nada de nada. ¿Qué hacían unos extranjeros trabajando en el Reino de España en el interior de un buque un día de Navidad?
Tomados aisladamente, cada caso abre su propia investigación. Observados en conjunto, plantean una pregunta incómoda: ¿Se trata de una concatenación de accidentes inevitables en un entorno de riesgo o de fallos sistémicos que afloran una y otra vez bajo distintas formas —caídas desde altura, trabajos en espacios confinados, electricidad— en un mismo perímetro portuario? Los datos agregados de siniestralidad añaden contexto, aunque no despejan la duda. En Canarias, los accidentes de trabajo con baja registran 24.753 (24.594 leves, 140 graves y 19 mortales) y, in itinere, 3.555 (3.522 leves, 29 graves y 4 mortales). En la provincia de Las Palmas, la cifra asciende a 13.422 (13.359 leves, 52 graves y 11 mortales) y 1.950 in itinere (1.935 leves, 13 graves y 2 mortales). En Transporte y almacenamiento se contabilizan 1.110 accidentes con baja (8 graves y 2 mortales), un ámbito especialmente relevante para la actividad portuaria. ¿Sólo 2 en Las Palmas? ¿Y los demás que no habrían salido en las noticias en este subgrupo, turistas con paro cardiaco cuando iban a su hotel?










