
¿Para qué mano de obra canaria, con dos dígitos de paro a febrero de 2026, teniendo la del sudeste asiático a 0,25 céntimos de euro la hora? La agencia internacional Jesseena Marine Services, operando bajo la licencia técnica RPSL/MUM/006, no se sabe si tiene licencia de operaciones en el Reino de España, ha desatado una tormenta de actividad en el Puerto de Las Palmas al activar una búsqueda de personal de máxima urgencia. Este hecho es un cáncer que hay en el puerto de Las Palmas: operadores de reparaciones navales que permiten la presencia de subcontratas con personal de fuera que opera como parte de tripulaciones. «En un recinto con cámaras de seguridad PTZ capaces de identificar a personas por rasgos faciales, todos los días hay una tropa de gente del sudeste asiático operando como mano de obra y quizás hasta han entrado como turistas en España», denuncia un asesor laboral consultado por Canarymaritime. ¿Están pidiendo mano de obra altamente cualificada? No, nada que una buena FP de economía azul pueda proporcionar.
Así te explica que cuando hay accidentes laborales con resultados fatales no hay juicios. En la andanada de anuncios lanzada la última semana por Jesseena Marine, no se sabe si contratado por algún operador de reparaciones navales sin escrúpulos, el objetivo es completar la dotación de un buque MPSV DP2 (buque de apoyo multipropósito con posicionamiento dinámico clase 2), una embarcación de alta sofisticación técnica que se encuentra actualmente en los muelles grancanarios realizando tareas de preparación para su próximo proyecto. La urgencia de la misión se refleja en una condición innegociable: los candidatos deben poseer un visado Schengen en vigor, lo que permite una incorporación inmediata en territorio español, evitando los largos trámites burocráticos que suelen retrasar estas operaciones.
El despliegue de vacantes es exhaustivo y no deja lugar a la improvisación, cubriendo puestos neurálgicos para la seguridad y operatividad del buque. En la sala de máquinas, la demanda se centra en ingenieros de alto rango (2º y 3º Oficial de Máquinas) y oficiales electrónicos (ETO), todos obligatoriamente certificados en Mantenimiento de Posicionamiento Dinámico (DPM). Por su parte, la sección de cubierta requiere desde marineros de primera y segunda (AB y OS) hasta roles extremadamente específicos, como engrasadores con certificación de soldadura y operadores de grúa con conocimientos en ingeniería (BSN), una amalgama de competencias que subraya la naturaleza crítica y especializada del trabajo a bordo.
Sin embargo, el proceso ha levantado ampollas debido a lo que algunos perciben como una preferencia sistemática por profesionales extranjeros frente al talento canario. La respuesta al anuncio ha sido masiva, pero predominantemente internacional. Gentes de Indonesia o Nigeria consolidando la percepción de que las grandes navieras offshore miran hacia el sudeste asiático o África antes que al mercado laboral de las islas.
Esta dinámica ha convertido la oferta de empleo en un escaparate global donde incluso reclutadores externos intervienen para redirigir el excedente de talento hacia otros polos energéticos como el Mar del Norte en el Reino Unido. Mientras los muelles de Las Palmas bullen con la llegada de currículos de Filipinas, la India o Nigeria, se reabre el debate sobre el papel de Canarias en esta industria: Es el archipiélago simplemente una gasolinera y taller logístico para flotas que prefieren importar su propia mano de obra barata o internacional.










