El grupo naviero Boluda Corporación Marítima ha lanzado este jueves la remodelación operativa de su terminal en el puerto de Santa Cruz de La Palma, un movimiento estratégico que marca un punto de inflexión en la capacidad de descarga de la infraestructura insular. Las instalaciones de Boluda Maritime Terminals La Palma cuentan con 417 metros de atraque público y 19.020 metros cuadrados de superficie, con una capacidad máxima de 58.400 TEUs/año. También dispone de taller propio y almacén de repuestos.
El acto conmemorativo, que celebra la reciente renovación de la concesión administrativa de Boluda Maritime Terminals en el enclave palmero, ha estado encabezado por el presidente del holding, Vicente Boluda Fos, acompañado por el presidente de Boluda Shipping, Ignacio Boluda, y el presidente en funciones de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, Pedro Suárez. Esta información ha sido elaborada de forma independiente por la redacción de Canarymaritime bajo criterios exclusivamente editoriales, sin contraprestación comercial ni vinculación con las entidades citadas.
El puerto de Santa Cruz de La Palma vive, por tanto, un hito decisivo en la modernización de sus infraestructuras marítimas con la inauguración oficial de la primera grúa de pórtico STS (ship-to-shore) de la isla, un despliegue operativo a cargo de Boluda Maritime Terminals que reincide en la vocación atlántica de una geografía históricamente ligada a las grandes rutas del comercio marítimo. El senador por La Palma y secretario de Sanidad de la CEF-PSOE, Kilian Sánchez San Juan, ha estado presente en el acto.
El contraste entre la operativa contemporánea y los orígenes del comercio insular evidencia el salto cualitativo de la logística regional. En el siglo XVI, la actividad portuaria de la isla no solo se concentraba en la capital, sino también en enclaves como Puntallana, junto al Barranco Hondo de Nogales. Aquella rada costera —identificada por la Casa de la Contratación de Sevilla en 1572 como uno de los dos únicos puntos de atraque reconocidos en La Palma— canalizó durante décadas la exportación de azúcar hacia Flandes, con un tráfico fiscalizado desde la atalaya de la montaña de La Galga.
Frente a aquellos embarques de cabotaje que caracterizaron la navegación mercantil de los siglos XVI y XVIII, la puesta en marcha de la nueva grúa Paceco de tipo Panamá representa una transformación estructural. Con un peso de 580 toneladas, una capacidad de elevación de hasta 40 toneladas y un alcance de brazo de 38,7 metros hacia el mar, la maquinaria traslada el eje operacional de la isla a los estándares de la logística pesada moderna.
La incorporación de este equipamiento, trasladado y reacondicionado desde el puerto de Santa Cruz de Tenerife, permitirá acortar los tiempos de escala de los buques portacontenedores, elevar la capacidad de estiba y optimizar la conectividad del tejido productivo palmero con los mercados internacionales.
El fortalecimiento de la infraestructura de Boluda entronca así con la larga tradición portuaria del recinto capitalino, protegido por la bahía y el Risco de la Concepción. La rada de Santa Cruz de La Palma, que en el siglo XVI llegó a erigirse como el tercer puerto del Imperio español tras Sevilla y Amberes y que en el siglo XX articuló sus comunicaciones a través de los vapores del 19 de la Compañía Trasatlántica Española, consolida con esta inversión técnica su capacidad operacional para responder a las exigencias de la cadena de suministro contemporánea.










