
Mauritania ha decidido que su sistema bancario deje de ser un punto ciego en el tablero financiero del África occidental. En un movimiento coordinado que resuena con fuerza en notarías e inmobiliarias de Las Palmas —principal hub logístico y financiero para las empresas que operan en el país—, el Banco Central de Mauritania (BCM) ha sellado un pacto de hierro con la Unidad de Investigación Financiera (UMEF) y la plana mayor de la banca privada del país.
Este acuerdo tripartito, formalizado en una carta común de cumplimiento bancario, no es un mero trámite administrativo. Es una respuesta directa a la presión de los estándares internacionales y una señal clara a los mercados exteriores: el capital que fluye por Nouakchott deberá ser, a partir de ahora, impecable.
Para los operadores de Las Palmas, que gestionan gran parte de los flujos comerciales y de servicios hacia Mauritania, el anuncio del Gobernador del BCM, Mohamed Lemine Dehbi, supone un cambio en las reglas de cumplimiento (compliance). Hasta ahora, la opacidad en ciertos mecanismos de reporte de transacciones sospechosas había sido un lastre para la integración plena de la banca mauritana en los circuitos internacionales.
Con este pacto, las instituciones financieras del país vecino se comprometen a unificar criterios en la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. El objetivo es elevar la gobernanza interna y mejorar la calidad de los datos, garantizando que el reporte de operaciones dudosas no sea una opción, sino una obligación técnica estricta.
El impacto en el inversor canario
La firma de este pacto llega en un momento crítico. Mientras proyectos de infraestructuras clave, como el puente de Rosso —cuya finalización se exige para este mes de marzo—, aceleran el pulso económico del país, la necesidad de un sistema bancario transparente se vuelve imperativa. Las empresas mauritanas con base en Canarias e intereses en los sectores extractivos y de servicios en Mauritania encontrarán ahora un marco de supervisión bancaria más rígido, pero también más previsible.
La transparencia que persigue Dehbi busca, en última instancia, fortalecer los acuerdos de correspondencia bancaria con entidades europeas, muchas de las cuales operan desde Canarias. Al alinear a los bancos comerciales mauritanos con la inteligencia financiera de la UMEF, el BCM está levantando un cortafuegos contra el flujo de capitales de dudosa procedencia que, históricamente, ha amenazado la estabilidad de la zona del Sahel.
Transparencia o aislamiento
Mauritania sabe que, sin una cultura de cumplimiento robusta, el país corre el riesgo de quedar fuera de los grandes circuitos de inversión extranjera directa. Para Las Palmas, que actúa como el termómetro financiero de esta relación, el pacto es una noticia de doble filo: mayor burocracia en el control de capitales, pero una seguridad jurídica muy superior para las transacciones transfronterizas. En un entorno regional marcado por la volatilidad, Mauritania elige el camino de la ortodoxia financiera.
Noticia escrita por Gara Vega. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










