
El puerto de Las Palmas a principio del pasado siglo fue una colonia británica, ahora, un siglo después sigue pasando lo mismo. Antes los medianeros eran tipos como Juan León y Castillo y, ahora bordeando 2030, sigue pasando más o menos lo mismo. Tal era el control que ejercía el capital inglés en Las Palmas que hasta desde Sudáfrica deportaban a sus represaliados políticos a Canarias como si ‘fuera’ un territorio suyo. En enero de 1914, la región minera del Rand en Sudáfrica ardió en revueltas laborales que llevaron al Gobierno de la Unión Sudafricana a declarar la ley marcial. La administración tomó la decisión de capturar a los nueve principales agitadores y deportarlos en secreto fuera del territorio nacional.
El buque elegido para esta operación clandestina fue el SS Umgeni, una nave de 2.622 toneladas construida en 1898 por los astilleros James Laing en Sunderland y propiedad de la naviera Bullard, King and Company. La embarcación, impulsada por un motor de vapor de triple expansión de 402 caballos de potencia y capaz de alcanzar los 13 nudos, fue confiscada de urgencia por las autoridades.
El 28 de enero de 1914, los nueves dirigentes fueron embarcados a la fuerza en el puerto de Durban. La tripulación ignoró el propósito del viaje hasta cruzar el límite marítimo de las tres millas, momento en que el comandante recibió órdenes estrictas de anular las escalas en East London y Port Elizabeth para poner rumbo directo al hemisferio norte.

Persecución en la niebla
Enterada la facción laborista en Ciudad del Cabo, se organizó un desesperado intento de interceptación marítima. El coronel Cresswell fletó el Magnet, un modesto vapor utilizado habitualmente para los traslados a la prisión de la isla Robben. Varios simpatizantes sindicales se hicieron a la mar con la intención de dar alcance al Umgeni mientras doblaba el cabo de Buena Esperanza y advertir al capitán de la ilegalidad de la maniobra gubernamental. Las luces del vapor deportador se divisaron en la lejanía sobre las aguas de la Bahía de la Mesa, pero el pequeño Magnet no logró alcanzarlo.
El Parlamento sudafricano indemnizaría posteriormente a la armadora Bullard, King and Company con 1.000 libras esterlinas adicionales por la pérdida de carga y pasaje derivada de este desvío forzado. El cerrojo insularNavegando sin equipo de radiotelegrafía a bordo, el SS Umgeni cruzó el Atlántico en dirección a las Islas Canarias para repostar el carbón indispensable para completar el trayecto hacia Gran Bretaña.
Ante el inminente fondeo en la bahía de Las Palmas de Gran Canaria, las autoridades británicas emitieron órdenes drásticas para la jefatura del puerto grancanario. Quedó prohibido el abordaje o la aproximación de cualquier embarcación civil a la nave sudafricana, restringiendo el acceso de manera exclusiva a los funcionarios puerto. La medida buscaba impedir cualquier contacto entre los nueve sindicalistas deportados y la población local o la prensa internacional durante la maniobra de subida del mineral.
Fragmentos de la prensa gala
Los registros visuales de esta travesía quedaron inmortalizados por la agencia fotográfica parisina Rol Agency. Entre sus fondos se conserva una fotografía de prensa en negativo sobre vidrio fechada el 23 de febrero de 1914. Los documentalistas de la agencia etiquetaron erróneamente la placa con el epígrafe [23-2-14].
La ficha técnica catalogó por equivocación este mercante de carbón como un acorazado o buque de guerra de la Marina. Pocos meses después del paso del SS Umgeni por el archipiélago canario se desató la Primera Guerra Mundial, y el Almirantazgo británico requisó la nave para tareas de suministro naval y transporte de carbón, sirviendo además como buque de la Marina nigeriana en África Occidental.
El 7 de diciembre de 1917, el barco zarpó de la isla de Arran y del río Clyde rumbo a Lagos al mando de la flota, pero un temporal desecho desatado en el Atlántico Norte separó a los buques frente a la costa oeste de Irlanda. El SS Umgeni desapareció para siempre sin dejar un solo superviviente. Semanas más tarde, las olas arrastraron restos del naufragio y cuerpos sin vida a las playas irlandesas, dejando una segunda versión sostenida por investigadores sobre un hipotético impacto de torpedos lanzado por el submarino alemán UB 22 cerca de la bahía de Robin Hood, en Yorkshire.










