
2025 termina con la renonvación del AIEM enviada a Bruselas y con el capital francés en Haricana comprando la antigua filial francesa de Société Genérále. Dice el tiempo que el dinero es como el agua de los pozos en el desierto, que todos saben dónde está pero pocos saben cómo extraerla sin que se pierda entre los dedos de la codicia. Mientras los sellos de Luxemburgo se estampan sobre los pergaminos de Nouakchott y los dividendos empiezan a hablar un idioma que mezcla el francés con el aroma del cereal con base logística en el puerto de Las Palmas, se comprende más que el poder no es más que una cadena de nombres que se suceden en los registros mercantiles.
Antes que nada hay que decir que la presencia de Oronte en Mauritania no es nueva, es del milenio anterior y que cuenta con una altísima especialización tecnica e industrial en el mercado financiero y de las materias primas agroalimentarias. Al tiempo que tiene un brazo armado en Haricana controla el negocio del cereal en Nouakchott. La arquitectura financiera del noroeste de África está experimentando una mutación profunda a medida que los grupos bancarios europeos de vieja guardia ceden el testigo a consorcios de capital privado con mayor capilaridad regional. El anuncio en 2025 de la culminación de la compra del 100% de Société Générale Mauritanie (SGM) por parte del consorcio formado por Enko Capital y la sociedad luxemburguesa Oronte, S.A., no solo marca la salida de un gigante galo, sino que revela la ambición de inversores estrechamente vinculados al tejido industrial canario.
La conexión Haricana: Capital con ADN canario
El componente más interesante de esta transacción para el mercado insular protegido con aranceles de Bruselas para proteger la industria canaria es la figura de Oronte, S.A. La sociedad, domiciliada en Luxemburgo, es una pieza clave en el gobierno corporativo de Haricana, la emblemática industria harinera con sus silos en el Puerto de La Luz. Oronte ocupa la vicepresidencia del consejo de administración de Haricana desde 2014, un cargo renovado en 2020 que extiende su influencia hasta 2026.
Al frente de esta operativa se encuentra Pierre Bastien Ballouhey, representante de Oronte y figura histórica en el sector financiero mauritano. Ballouhey, quien fundó el banco original en 2004 antes de la etapa de Société Générale, regresa ahora como propietario junto a los hermanos Nkontchou (Enko Capital), cerrando un círculo de inversión que une la logística industrial de Canarias con el flujo de capital en el Sahel. «Pretendemos apoyar el crecimiento del país con soluciones bancarias modernas adaptadas a las necesidades de la economía local, fortaleciendo al mismo tiempo la gobernanza, la calidad del servicio y el impacto del banco», afirma Ballouhey.

Desde una perspectiva puramente financiera, la adquisición de SGM es una apuesta por el rendimiento de los sectores extractivos. El consorcio ha identificado áreas de crecimiento crítico en la minería, el gas y la agricultura, sectores que representan el grueso del PIB mauritano y que requieren soluciones de financiación complejas que la banca tradicional europea está dejando de cubrir debido a sus procesos de de-risking.
Con más de 1.000 millones de dólares bajo gestión, Enko Capital aporta la musculatura de gestión de activos desde Londres, mientras que Oronte proporciona la «inteligencia de campo» acumulada desde 1999. El objetivo es claro: maximizar el retorno por activo mediante una digitalización agresiva y un fortalecimiento de la gobernanza, operando bajo estándares internacionales pero con una toma de decisiones anclada en la realidad local.
Para mitigar el riesgo de transición, el consorcio ha optado por la ortodoxia operativa: la vuelta de Nicolás Roca como consejero delegado, quien ya dirigió la entidad hasta 2023. Esta decisión busca asegurar la confianza de los depositantes y de los grandes operadores mineros, garantizando que el cambio de titularidad —autorizado ya por el Banco Central de Mauritania— no afecte a la estabilidad de una institución de importancia sistémica.










