
Mientras los presidentes de la Autoridad Portuaria de Las Palmas y Tenerife, respectivamente, Beatriz Calzada y Pedro Suárez, y todo el aparato económico de Coalición Canaria estaba en Agadir, Marruecos, sondeando programas de cooperación para incorporar a las fichas presupuestarias de fondos europeos, la CE seducía al poder mauritano en la capital grancanaria.
Así, Las Palmas se convertía este lunes 26 de enero de 2026 en el búnker diplomático donde la Unión Europea y la República Islámica de Mauritania (RIM) decidían el futuro de sus aguas. Y el negocio que en teoría debería pasar por el puerto de Las Palmas. Una coincidencia de agendas que subraya el papel de Canarias como el «tablero de control» en remoto de la pesca en el África Occidental. Y donde Bruselas se salta el Estatuto de Autonomía de Canarias yel atículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la UE sobre las famosas RUP.
En los salones del Hotel AC Iberia, lejos de los focos mediáticos, arrancaba la Comisión Mixta de Pesca Mauritania-UE. No era una reunión de trámite. Sobre la mesa, el secretario general mauritano, Sidi Ali Ould Sidi Boubacar, y el jefe de la delegación europea, Luis Molido, se disponían a auditar un acuerdo que mueve 60,8 millones de euros anuales y autoriza la captura de hasta 288.000 toneladas de pescado.
El fantasma del Margiris sobrevuela el Iberia
La atmósfera de la reunión estuvo marcada por una sombra de 142 metros de eslora: el Margiris. El ‘monstruo de los mares’, cuya presencia en aguas mauritanas ha desatado incendios de opinión pública y críticas de los pescadores locales, obligó a las autoridades de Nuakchot a incluir la «comunicación estratégica» en el orden del día. El mensaje oficial fue rotundo: el buque industrial cumple las cuotas, pero el fallo ha sido informativo. El buque es lituano.
La delegación mauritana, que incluyó al comandante de su Guardia Costera y altos cargos de Hacienda y Exteriores, llegó a Las Palmas con la intención de blindar la gobernanza de sus recursos. No solo se habló de redes y licencias; se discutieron los 16,5 millones de euros adicionales destinados a la lucha contra la pesca ilegal y el apoyo científico, un área donde la UE busca redimirse frente a las críticas de sobreexplotación.
Una logística de «silencio» y precisión
La elección de Las Palmas para esta cumbre no es baladí. Mientras Calzada era testigo en Agadir programas marco de cooperación, la capital canaria servía de territorio para que franceses, lituanos, polacos y españoles cerraran las cifras de 2024 y 2025.
El protocolo actual, vigente hasta noviembre de 2026, contempla una renovación automática, un mecanismo que las delegaciones empezaron a engrasar este lunes. Para Mauritania, el apoyo de la UE representa una inyección vital de 3,3 millones anuales para su desarrollo sectorial; para Bruselas, es la garantía de que sus flotas pelágicas sigan operando en uno de los caladeros más ricos del mundo, oficialmente.
Geopolítica de muelle
La sesión concluyó con el compromiso de fortalecer la «explotación sostenible», un eufemismo diplomático para intentar calmar las aguas tras la polémica de los grandes arrastreros industriales. En Las Palmas, una vez más, se decidió el equilibrio entre la necesidad económica de África y el apetito industrial de Europa. Pero sin canarios.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por Gara Vega. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










