
El mapa del transporte de mercancías en Canarias acelera su proceso de concentración estructural mediante operaciones de gran escala. La integración de las firmas Altair y Maresa Logística, controladas por el fondo de inversión Everwood Capital, encara su fase operativa con el objetivo corporativo de alcanzar una facturación de 175 millones de euros en 2026 y rebasar el umbral de los 250 millones de euros en el medio plazo. Este movimiento sitúa al mercado de las Islas Canarias como un nodo estratégico prioritario para el nuevo gigante del forwarding, apalancado en el dinamismo del consumo interno, la distribución comercial y el tráfico de productos vinculados al sector de la salud.
La escala de la nueva entidad fusionada, que opera bajo la marca unificada Altair Maresa, consolida una plantilla de cerca de 600 profesionales repartidos en 23 delegaciones nacionales. El diseño de la red logística conjunta busca capturar las sinergias derivadas de combinar el transporte terrestre doméstico y el cabotaje insular con la capacidad aduanera internacional. Dentro de este esquema, el archipiélago canario se posiciona como una de las plazas de mayor fortaleza operativa para el grupo debido a la alta dependencia del suministro marítimo y a las exigencias de gestión fiscal derivadas de su régimen aduanero diferenciado.
Músculo financiero frente a la fragmentación del mercado
El sector transitario español arrastra un escenario histórico de atomización que penaliza la inversión en sistemas de información y capacidades de negociación global frente a las grandes navieras internacionales. Las ventajas de la escala y la inyección de capital profesional centran el discurso estratégico de la dirección de la compañía para justificar la absorción de los operadores independientes. “La consolidación del sector transitario va a continuar en España”, afirma a TranportesXXI.com Pedro Tierno Corraliza, chief commercial officer (CCO) de Altair Maresa. “Es un mercado todavía muy fragmentado, y el tamaño empieza a ser decisivo para invertir en tecnología, en talento y en cobertura”.
La hoja de ruta comercial de la firma prioriza el crecimiento orgánico mediante la venta cruzada de servicios entre las carteras de clientes preexistentes de ambas organizaciones, sin descartar futuras adquisiciones inorgánicas para reforzar áreas geográficas concretas. El avance del proyecto corporativo descansa sobre un modelo mixto que centraliza las funciones de soporte administrativo, compras y desarrollo tecnológico, mientras preserva la autonomía de la gestión comercial en los entornos regionales.
Sinergias geográficas y el factor de la aduana
La complementariedad de las culturas organizativas previas constituye uno de los ejes de la reestructuración operativa. La especialización técnica de Altair en el ámbito del comercio exterior se acopla con la penetración de Maresa en los flujos de mercancías con destino a los archipiélagos, un segmento de alta complejidad por las tensiones de la cadena de suministro global y la volatilidad de los fletes.
“Altair Maresa es ya la marca con la que nos presentamos”, explica Tierno Corraliza, detallando la coexistencia de capacidades dentro del balance de la fusión. “El tamaño del grupo nos da músculo para asumir operaciones más complejas, llegar a más sitios y acompañar a nuestros clientes en su crecimiento”. El departamento aduanero integrado, compuesto por un equipo especializado de aproximadamente 70 personas, opera como el principal activo diferenciador frente a los integradores globales de transporte. El control de los trámites arancelarios y de los requisitos regulatorios en frontera actúa como un elemento de retención de carga para las empresas de automoción, gran distribución y alimentación que operan rutas regulares con las islas de Gran Canaria y Tenerife.
Gestión de riesgos en un escenario geopolítico volátil
La reconfiguración de los flujos comerciales internacionales, condicionada por los cuellos de botella en los canales marítimos y las tensiones arancelarias transcontinentales, ha modificado las demandas de los cargadores españoles. La resiliencia operativa y la diversificación de rutas prevalecen sobre las estrategias tradicionales basadas exclusivamente en el coste unitario del flete. “El mercado necesita un socio fiable y un asesor permanente para el comercio internacional”, subraya el directivo de Altair Maresa. El análisis de la cadena logística actual revela un cambio de tendencia donde las grandes corporaciones exigen visibilidad de la carga en tiempo real y alternativas intermodales para esquivar las disrupciones en los grandes corredores globales.
La digitalización de los procesos y la introducción de herramientas de automatización documental mediante inteligencia artificial en las aduanas configuran las principales partidas presupuestarias del grupo en materia tecnológica. Esta inversión busca optimizar la eficiencia interna sin diluir el factor de atención directa que define la intermediación de transporte tradicional, en un entorno de mercado donde la consolidación de operadores se perfila como la única vía para garantizar la sostenibilidad financiera y la capacidad de tracción logística en el Atlántico Medio.










