
La entidad estatal Portos de Cabo Verde ha abierto oficialmente dos licitaciones internacionales de alto calado para la modernización y expansión de los puertos de Porto Grande (São Vicente) y Porto Novo (Santo Antão), un movimiento que prometería incrementar el pesp de las rutas comerciales entre Europa, África Occidental y América.
Los proyectos, estructurados bajo la modalidad de diseño y construcción, cuentan con el respaldo financiero del Banco Europeo de Inversiones (BEI). El alcance de las obras es ambicioso e incluye la construcción de nuevos rompeolas, extensiones de muelles, la ampliación estratégica de los patios de contenedores y complejas operaciones de dragado e ingeniería civil marítima. Estas actuaciones no solo buscan aumentar la capacidad operativa, sino garantizar que la infraestructura caboverdiana cumpla con los estándares internacionales de cumplimiento medioambiental y social.
La experta legal Lydia Picoteiro Bettencourt, fundadora de LPB Intlaw y figura clave en el asesoramiento a la diáspora y empresas internacionales, ha señalado que estas licitaciones representan una oportunidad sin precedentes para contratistas e inversores de Canarias. Sin embargo, Bettencourt advierte que el éxito en estos procesos requiere una navegación técnica precisa por el entorno regulatorio local e internacional.
Para las empresas que busquen participar, los retos no son menores. Según la abogada internacional, los principales puntos de fricción y estrategia se centrarán en la complejidad de las obras exige alianzas transversales que cumplan con los requisitos técnicos del BEI. Para Lydia Picoteiro Bettencourt, la conectividad comercial regional está a punto de experimentar un salto cualitativo. «La próxima década verá grandes desarrollos en infraestructura portuaria; estamos ante un punto de inflexión estratégico», afirma la abogada, cuya firma LPB Intlaw ya se posiciona como el puente necesario para las empresas europeas que miran hacia las oportunidades de la Economía Azul en el archipiélago.
La modernización de estos puertos se percibe como el primer capítulo de una década de transformación logística en la región. Con el respaldo de la Unión Europea y una estabilidad política envidiable en el entorno de la costa occidental africana, Cabo Verde busca capitalizar su posición geográfica para atraer operadores marítimos que busquen alternativas eficientes y seguras en sus rutas transatlánticas.










