
El buque de asalto anfibio ‘Galicia’ ha soltado amarras en la base de Rota para adentrarse en una de las geografías más inestables para los intereses estratégicos españoles. La Armada despliega su músculo naval hacia Nuakchot, Mauritania, en una misión que trasciende el mero patrullaje, informa Vozpópuli. El objetivo es convertir la cubierta del buque en una academia flotante donde las fuerzas locales absorban tácticas críticas en seguridad marítima y defensa costera, fundamentales para frenar la inestabilidad que desciende desde el Sahel hacia el Atlántico.
La expedición no viaja ligera de equipaje. A bordo se han integrado especialistas del Tercio de la Armada, el Tercio de Levante y expertos del Instituto Hidrográfico de la Marina. Este contingente tiene la misión de adiestrar a los militares mauritanos en disciplinas que van desde la desactivación de explosivos improvisados hasta el combate en entornos urbanos y la vigilancia aérea contra la pesca ilegal. Se trata de una transferencia de conocimiento técnico destinada a que las autoridades locales puedan ejercer un control efectivo sobre unas aguas donde la piratería y el tráfico ilícito amenazan las rutas comerciales que alimentan a Europa.
El Golfo de Guinea actúa hoy como un nudo gordiano para la seguridad nacional. Por estas coordenadas transita el grueso del suministro energético que llega a la península y operan flotas pesqueras clave para la economía española. La presencia del ‘Galicia’ busca estabilizar un entorno donde el crimen organizado y el terrorismo buscan oxígeno. El despliegue incluye además acciones de cooperación cívico-militar, proyectando una imagen de asistencia médica y mejora de infraestructuras que busca ganar la «batalla de las mentes» en comunidades costeras vulnerables.
Con 160 metros de eslora, el ‘Galicia’ es la herramienta elegida para esta proyección de fuerza calmada pero decidida. Su capacidad para operar como plataforma de mando y su equipamiento para la defensa de punto lo convierten en el activo idóneo para navegar en un escenario de amenazas asimétricas. En los próximos meses, la dotación española deberá navegar entre la instrucción técnica y la diplomacia naval, consciente de que la seguridad de las fronteras de Canarias y la Península se juega hoy en los muelles de Mauritania y en las aguas calientes del África Occidental.










