
El análisis pormenorizado de los intercambios comerciales entre las provincias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife con la República Islámica de Mauritania revela un modelo de interacción económica altamente asimétrico. Los registros consolidados oficiales exponen un escenario donde el archipiélago opera como un nodo de redistribución de manufacturas avanzadas y derivados del petróleo, reteniendo un sólido superávit en la balanza de pagos. Esta ventaja financiera estructural se ve matizada por una dependencia absoluta en el aprovisionamiento de un único recurso alimentario de origen primario.
El pilar fundamental sobre el que se asienta el superávit comercial canario es el sector energético y de refino. Las exportaciones de combustibles y aceites minerales hacia el mercado mauritano alcanzaron los 378,76 millones de euros, registrando un volumen de importación nulo. Este flujo responde al papel estratégico del puerto de La Luz y de Las Palmas como base logística de suministro búnker y aprovisionamiento de hidrocarburos para el África noroccidental. La segunda rúbrica en volumen de ventas fue el papel y cartón, que aportó 146,08 millones de euros a las exportaciones insulares frente a unas compras marginales de 0,01 millones de euros.
El tejido empresarial industrial del archipiélago consolida su posición de proveedor tecnológico preferente en la región subsahariana mediante bienes de equipo. Las exportaciones de máquinas y aparatos mecánicos sumaron 133,96 millones de euros, conteniendo las importaciones mauritanas en 3,07 millones de euros. Asimismo, el sector automotriz y de transporte terrestre generó ventas al exterior por valor de 40,11 millones de euros, mientras que los envíos de aparatos y material eléctricos reportaron otros 32,18 millones de euros, confirmando la dependencia del mercado de Nuakchot de la capacidad logística e industrial instalada en Canarias.
La contrapartida a esta hegemonía exportadora se concentra de forma exclusiva en el sector extractivo marino, reflejando la explotación de los caladeros adyacentes. Las importaciones canarias de pescados, crustáceos y moluscos procedentes de Mauritania ascendieron a 954,88 millones de euros, una cifra que pulveriza cualquier otra rúbrica de compra de la estadística. Frente a este masivo flujo de importación, las empresas de las islas apenas exportaron 0,24 millones de euros en el mismo capítulo, fijando un saldo negativo sectorial de 954,64 millones de euros que convierte al archipiélago en un centro receptor y procesador neto de la pesca centroatlántica.
El sector de la alimentación procesada y las manufacturas ligeras refuerza la balanza positiva de las islas a través de la industria agroalimentaria local. Los envíos de productos de cereales y pastelería alcanzaron los 30,56 millones de euros, acompañados por exportaciones de preparados alimenticios diversos por valor de 13,34 millones de euros y de productos lácteos por 10,17 millones de euros. En el ámbito de los bienes de consumo e industria química, las ventas de materias plásticas y sus manufacturas inyectaron 29,09 millones de euros, mientras que los aceites esenciales y productos de perfumería sumaron 12,65 millones de euros, consolidando un patrón donde Canarias intercambia valor añadido por materia prima alimentaria.










