
El Puerto de Las Palmas ha dejado de compartir el protagonismo logístico para liderar en solitario la transición energética en el Atlántico medio. La alianza estratégica entre la energética Moeve y el gigante nipón NYK Trading ha centrado su operativa de descarbonización en los muelles grancanarios, donde ya se han suministrado parte de 11.000 toneladas de biocombustibles de segunda generación (VLSFO24). Para La Luz, este movimiento supone un blindaje competitivo definitivo: mientras otros enclaves aún debaten sus infraestructuras, Las Palmas ya ejecuta el suministro que exige la nueva normativa europea FuelEU Maritime.
La ventaja de Las Palmas reside en su capacidad de respuesta inmediata. El uso de combustibles con un 24% de componentes orgánicos permite una reducción de emisiones del 18% sin necesidad de que las navieras inviertan un solo euro en modificar sus motores. Samir Fernández, responsable en Moeve, ha destacado que la operativa en el puerto canario se completa con el uso de gabarras híbridas para el avituallamiento, eliminando así cualquier huella de carbono residual en la cadena de suministro. Este ecosistema de «bajas emisiones totales» sitúa a La Luz como el referente indiscutible del corredor atlántico.
El mercado global ya no busca solo combustible, busca cumplimiento normativo. Con la entrada del sector marítimo en el sistema de comercio de emisiones (ETS) de la UE, las navieras se enfrentan a penalizaciones financieras severas si no reducen su intensidad de carbono. Shinji Umehara, de NYK Trading, identifica a Las Palmas como el enclave donde el suministro verde es «fiable y escalable». Al garantizar biocombustibles que reducen hasta un 90% las emisiones en su ciclo de vida, el puerto grancanario se asegura la fidelidad de las grandes flotas internacionales que necesitan escala en el Atlántico.
Esta especialización de Las Palmas como hub de biocombustibles es una estrategia de supervivencia frente a la obsolescencia de los combustibles fósiles tradicionales. La cooperación directa entre el suministrador, la autoridad portuaria y el armador bajo el paraguas de Moeve y NYK confirma un cambio de paradigma: el éxito de un puerto ya no se mide solo por el volumen de carga, sino por su capacidad de ofrecer soluciones ambientales inmediatas. Las Palmas ha tomado la delantera, transformando una obligación regulatoria en una oportunidad de negocio exclusiva en la región.










