
El fuerte encarecimiento de los combustibles marítimos ha dejado de ser una estadística de despachos para convertirse en una amenaza real sobre la línea de flotación de la logística en Canarias. Según los datos analizados por el experto senior Philippe Janvier, el precio del búnker HFO, el combustible más utilizado por la flota mercante mundial, ha registrado una escalada vertiginosa del 60% en apenas tres meses. Esta subida sitúa la tonelada métrica en los 649 dólares, superando con creces los 403 dólares registrados a mediados de diciembre de 2025 y pulverizando los techos de precios de años anteriores.
Flora Energy lanzó este lunes una nota a los operadores del sector naviero para anunciar que «mantenemos stock local de lubricantes marinos aprobados por fabricantes en Las Palmas» y «con el inventario situado directamente en uno de los centros de abastecimiento y servicios más importantes del Atlántico, podemos proporcionar un suministro rápido y fiable a los buques que hacen escala en Las Palmas y puertos cercanos».
Se trata de productos disponibles incluyen lubricantes de «alta calidad aprobados por los principales fabricantes de motores, garantizando un rendimiento óptimo, protección y cumplimiento con los requisitos OEM» a través «de la red de apoyo marítimo de Flora Energy».
Este escenario inflacionista coincide con una crisis de rutas globales que obliga a las navieras a evitar el Canal de Suez. La travesía entre Singapur y Róterdam ha pasado de los 26 días habituales a unos 36 días al desviarse por el Cabo de Buena Esperanza. Para el sector marítimo en Canarias, esto supone una carambola logística de doble filo: por un lado, el archipiélago recupera su valor estratégico como punto de avituallamiento en la ruta del Atlántico Sur; por otro, el coste de navegar diez días adicionales con un combustible un 60% más caro dispara los fletes a niveles insostenibles.
Las Palmas consolida su posición dentro de los 20 puertos de abastecimiento más importantes del mundo, figurando en los índices de referencia de ‘Ship & Bunker’ junto a gigantes como Singapur, Houston o Róterdam. Sin embargo, figurar en esta lista de élite en 2026 implica también estar expuesto a la volatilidad extrema de un mercado energético desbocado. La eficiencia en las operaciones de búnker en los muelles canarios ya no es solo una ventaja competitiva, sino la única forma de mitigar el impacto de unos precios que no dan tregua a los armadores.
La advertencia de Janvier subraya que el aumento de los precios «en la gasolinera» es solo la punta del iceberg de un problema mucho mayor que afecta a toda la cadena de suministro. Con trayectos más largos y combustibles a precio de oro, el riesgo de que este sobrecoste se traslade finalmente al consumidor canario es inminente. La economía de las islas, dependiente de las importaciones marítimas, observa con preocupación cómo la factura del búnker redefine las reglas del juego en un Atlántico cada vez más costoso y complejo.










