
En el laberinto corporativo del transporte marítimo de Canarias, los movimientos registrales rara vez son un accidente formográfico. Fuentes del sector financiero confirmaron este martes un giro estratégico en la arquitectura de Naviera Armas Trasmediterránea (Baleària). La filial de servicios financieros del grupo, Armas Trasmediterránea Factoring, ha registrado un hachazo drástico a sus fondos propios: una reducción de capital de 164,9 millones de euros que deja el capital suscrito en unos modestos 44,7 millones.
La maniobra coincide con la declaración de unipersonalidad de la sociedad, cuya propiedad queda formalmente concentrada en el vehículo luxemburgués Maritime Highways Limited. La firma del Gran Ducado, el brazo instrumental utilizado por los fondos acreedores para tomar el control de la histórica naviera canaria, acelera así la reorganización del pasivo en un movimiento diseñado para adelgazar la estructura antes de su desinversión final.
El fichaje de un veterano de la competencia
Para pilotar esta fase de transición, la familia Utor ha puesto la nave en manos de José Vicente Herrero, nombrado administrador único de la filial financiera. El perfil del nuevo ejecutivo sugiere un giro operativo de precisión. Con una dilatada trayectoria en la alta dirección de Baleària —donde ejerció como director global del negocio de ferries y logística antes de liderar la división Balearia Caribbean desde Miami—, Herrero acumula un conocimiento enciclopédico de las tripas comerciales y de la red logística de las rutas atlánticas y mediterráneas.
El movimiento sitúa al frente del engranaje financiero a un ejecutivo curtido en el mercado rival, en un momento en que la prioridad de los nuevos dueños es simplificar la operativa, maximizar los márgenes en las líneas de pasajeros y carga, y reducir la sobreexposición crediticia que llevó al grupo al borde del colapso.
El fantasma del conflicto con Acciona y los fondos
El ajuste financiero de 164 millones no se produce en el vacío. Durante meses, el entramado financiero de Armas ha permanecido bajo la lupa judicial por las duras impugnaciones planteadas por Acciona, CaixaBank y el propio Instituto de Crédito Oficial (ICO). Las alegaciones presentadas ante los tribunales por el grupo presidido por José Manuel Entrecanales dibujaban un escenario de ingeniería financiera empleando a Maritime Highways Limited destinado a despojar a los acreedores tradicionales de sus garantías comerciales.
En sus escritos de impugnación, Acciona denunciaba que los acuerdos de refinanciación de 2021 y el posterior plan de reestructuración de 2023 constituían un auténtico fraude de ley. Según la tesis de los antiguos propietarios de Trasmediterránea, los fondos oportunistas inflaron el pasivo mediante la emisión de bonos y el uso estratégico de la sociedad instrumental Anarafe para forzar las mayorías necesarias. La jugada transmutó la deuda garantizada de Naviera Armas a favor de los bonistas sénior, imponiendo quitas del 100% a acreedores clave como Acciona mientras el grupo continuaba operando apoyado en los propios activos adquiridos a la naviera pública y aún no pagados.
La preparación de la venta ‘libre de deuda’
El trasfondo de la reducción de capital y del afianzamiento del vehículo luxemburgués confirma las sospechas denunciadas en los tribunales: preparar la venta del Grupo Armas «libre de deuda». Al concentrar las participaciones en Maritime Highways Limited y limpiar la estructura financiera a través de reducciones de capital masivas. La reestructuración corporativa avanza hacia su desenlace en los despachos del Gran Ducado, mientras el sector marítimo asiste al capitulo final de la desmembración del histórico gigante naviero de Canarias bajo control, ‘baleàricaente’ hablando.










