
Analizamos la perversión del sistema de precios de carburantes en Canarias en 2026. A pesar de una presión fiscal del 24 por ciento frente al 56 por ciento europeo, los márgenes comerciales y el coste base en las islas absorben el beneficio del REF, encareciendo el producto antes de impuestos. La arquitectura del Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias, diseñada para compensar la ultraperiferia mediante una presión impositiva mínima, enfrenta una distorsión estructural que impide que el ahorro llegue al consumidor final. En el caso del gasóleo de automoción, el escenario es todavía más gravoso para el tejido productivo de las islas. El PSI en Canarias se situó en enero de 2025 en 94,9 céntimos de euro, lo que supone un sobrecoste de 14,8 céntimos de euro por litro respecto a la media de la Eurozona.
Según los últimos balances de la Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias correspondientes a enero de 2025, mientras la carga fiscal sobre la gasolina 95 en la Eurozona alcanza el 56,99 por ciento, en el archipiélago se mantiene en un reducido 24,03 por ciento. Sin embargo, esta ventaja competitiva se diluye en la cadena de suministro, donde el precio sin impuestos en las islas supera sistemáticamente la media europea, revelando una ineficiencia que penaliza directamente la renta disponible en las siete islas.
La evolución del margen comercial en el archipiélago revela una tendencia de ensanchamiento estructural que desmiente la teoría de que los precios en Canarias fluctúan en consonancia directa con el mercado internacional. Si observamos la serie histórica reflejada en los datos de enero de 2025, el Precio Sin Impuestos (PSI) de la gasolina 95 en las islas ha experimentado un incremento del 1,31 por ciento en el último mes, mientras que en la Eurozona ese mismo componente apenas subió un 2,49 por ciento partiendo de una base mucho más baja.
Esta disparidad sugiere que, ante cualquier repunte en la cotización del crudo, las operadoras en Canarias trasladan el coste al consumidor con mayor celeridad y margen que sus homólogas continentales, aprovechando la falta de alternativas de suministro. Al comparar el comportamiento anual, la anomalía se vuelve más pronunciada. Mientras que el Precio de Venta al Público (PVP) en Canarias cayó un 4 por ciento respecto al año anterior, el PSI (el coste real del producto más el beneficio de la empresa) solo se redujo de forma marginal en términos comparativos con la caída de la cotización internacional del combustible.
Esto indica que las compañías petroleras han retenido una parte sustancial de la bajada de costes internacionales para engrosar sus márgenes comerciales internos. En la práctica, esto significa que cuando el petróleo baja en los mercados de Londres o Nueva York, el alivio llega de forma amortiguada al surtidor canario, pero cuando sube, el impacto es inmediato y total.
Esta brecha no ha dejado de crecer en la última década; mientras que en 2012 las gráficas de evolución entre Canarias y la Península mantenían una distancia razonable en sus costes base, en los últimos tres años las líneas de PSI se han cruzado, dejando a Canarias con el combustible base más caro de todo el entorno geográfico. La logística interinsular se utiliza como argumento recurrente, pero los datos sugieren que el beneficio empresarial por litro vendido en las islas es significativamente superior al del continente. La comparativa con la Unión Europea subraya que el sistema canario sufre de una «insignificancia competitiva». Mientras que en mercados liberalizados y con alta conectividad el margen de refinado y distribución se ajusta por la presión de la demanda, en Canarias la concentración del mercado en pocos actores permite una estabilidad de márgenes que el REF termina subvencionando indirectamente.










