
El mercado de búnker en el eje Europa-África ha entrado en una fase de volatilidad extrema desde el pasado 19 de marzo de 2026, con el puerto de Las Palmas emergiendo como el epicentro de una crisis de suministro sin precedentes. La cotización del Brent para entrega inmediata se ha disparado 12,66 dólares por barril en una sola jornada, situándose en los 115,55 dólares. Este rally alcista responde directamente a la ofensiva de Irán contra infraestructuras energéticas clave en Oriente Medio, incluyendo ataques con misiles contra la refinería Samref de Saudi Aramco en el Mar Rojo. El resultado es un pánico comprador que ha desbordado la capacidad operativa de los hubs de abastecimiento atlánticos.
En el recinto portuario de Las Palmas, la situación ha pasado de tensa a crítica. El precio del LSMGO se ha descontrolado con una subida de 181 dólares por tonelada, una escalada mucho más agresiva que la registrada en Gibraltar. Esta asimetría ha provocado que el gasóleo en Gran Canaria sea ahora 70 dólares más caro que en el Peñón, rompiendo la paridad competitiva tradicional. Los operadores locales advierten de que la disponibilidad de combustible es limitada para ambos tipos de productos, recomendando a los armadores realizar sus consultas con al menos diez días de antelación, un plazo que se extiende a más de dos semanas en el caso del fuelóleo pesado debido a una carestía estructural.
La logística de suministro en las islas se enfrenta, además, a un severo contratiempo meteorológico que agrava el cuello de botella. A todo ello, se añade que en Gibraltar hay vientos fuertes de más de 30 nudos lo que ha paralizado la actividad en las zonas de exposición. Según informa la agencia A Mateos & Sons, se han suspendido los servicios de lanchas hacia el fondeadero oriental y todas las operaciones en los límites exteriores del puerto. Esta interrupción forzosa amenaza con generar una congestión masiva para cuando el tiempo mejore, especialmente considerando que se espera que unos 59 buques hagan escala en Las Palmas para repostar combustible hasta el 27 de marzo.
A nivel global, la caída de la producción es drástica: los Emiratos Árabes Unidos han recortado su bombeo en 1,8 millones de barriles diarios desde febrero, mientras que Kuwait ha visto reducida su capacidad a la mitad. Aunque la Administración de Información Energética de Estados Unidos ha reportado un aumento de 6,2 millones de barriles en sus reservas comerciales, este dato no ha logrado frenar la presión alcista. En Las Palmas, el puerto se prepara para una semana de máxima presión operativa, donde el encarecimiento del combustible marino y el embudo meteorológico obligan a replantear la flexibilidad de los servicios portuarios y comerciales para atender a una flota que huye de la inseguridad en el estrecho de Ormuz.










