Cruzar el canal entre Tenerife y Gran Canaria ha sido, históricamente, una cuestión de capitales o de vías exprés por el norte. Las dos rutas habituales obligan a los pasajeros a atravesar los grandes nodos urbanos o a converger en el puerto de Agaete para desembarcar en Santa Cruz. La geografía del transporte insular ha dejado al margen a los dos motores económicos de la región: el sur turísticamente masivo de ambas islas. Una brecha operativa que el Gobierno autonómico busca cerrar.
Según revela Atlántico Hoy, el borrador de la nueva Estrategia de Movilidad Sostenible e Inteligente de Canarias (EMSICAN) contempla una línea regular de ferry entre Arguineguín y Los Cristianos. La propuesta busca conectar de forma directa las comarcas turísticas de Mogán y San Bartolomé de Tirajana con los municipios tinerfeños de Arona y Adeje, eliminando decenas de kilómetros de carretera en cada trayecto.
Actualmente, el corredor marítimo entre Agaete y Santa Cruz soporta una travesía de unos 80 minutos. Sin embargo, el tiempo de viaje efectivo para quienes se desplazan entre los núcleos del sur se multiplica. Un trayecto desde Maspalomas hasta Costa Adeje exige recorrer primero la autopista GC-1 hacia el norte, embarcar, cruzar el brazo de mar y completar después la travesía por la TF-1 en Tenerife. El plan oficial pretende dinamitar esa servidumbre logística mediante un corredor marítimo competitivo frente al vehículo privado y el transporte rodado.
El reto técnico en el puerto de MogánLa elección de Arguineguín responde a su posición geográfica y a su actividad portuaria existente. El recinto, gestionado por el ente público Puertos Canarios, cuenta con tráfico regular de pasajeros hacia otros puntos de la costa grancanaria como Anfi del Mar, Puerto Rico o Puerto de Mogán. Sus instalaciones disponen de una línea de atraque de 398 metros y un calado medio de cinco metros.
El salto a una línea interinsular de gran capacidad exige transformaciones estructurales. El documento marco de la EMSICAN no detalla la tipología de buque necesaria, las frecuencias requeridas ni la inversión requerida en las infraestructuras en tierra. Tampoco fija un calendario de ejecución, situando la iniciativa en el horizonte de planificación de las próximas décadas.
El paso de pasaje local a buques ro-pax o de alta velocidad con capacidad para transportar vehículos particulares y mercancías requerirá obras de calado y la adaptación de los accesos terrestres en un punto del litoral densamente poblado.
Un antecedente comercial
El interés por este enlace sur-sur no es totalmente nuevo. En mayo de 2025, la naviera Armas sondeó la viabilidad de implantar un servicio de alta velocidad entre ambos puertos con el objetivo directo de captar el flujo turístico y comercial que hoy congestiona las autopistas insulares. Aquella iniciativa privada demostró que el tráfico entre las zonas turísticas posee un volumen crítico con potencial económico propio.
La inclusión de la ruta en la planificación estratégica autonómica otorga a la idea rango de política pública de transportes. Con el colapso recurrente de la red viaria de Tenerife y los cuellos de botella en los accesos a la capital grancanaria, la creación de un ‘bypass’ marítimo se perfila como una solución estructural. El proyecto abre un debate de fondo sobre el modelo de conectividad en el archipiélago. Unir Arguineguín y Los Cristianos supondría descentralizar las comunicaciones marítimas, reconfigurar la logística del sector turístico y alterar la hegemonía histórica que las capitales han ejercido sobre el transporte marítimo canario.










