
«Un paso estratégico no solo para el puerto de Tenerife sino para toda Canarias al abrir las oportunidades de reparación naval a buques Panamax». La Autoridad Portuaria de Tenerife expresó este martes en Linkedin que la llegada a Canarias desde China del dique flotante Hidramar Ultra 22000 es una inversión que marca un antes y un después para la industria de las islas. Con la llegada de esta infraestructura de Tenerife Shipyards, el archipiélago adquiere por fin la capacidad técnica para intervenir buques de dimensiones Panamax, un segmento de mercado que hasta hoy pasaba de largo por las costas canarias por falta de instalaciones de varada adecuadas.
La operativa de bienvenida ha sido un despliegue de fuerza y coordinación local. En el atraque han intervenido cuatro remolcadores, tres prácticos y más de una veintena de amarradores, quienes han guiado las 22.000 toneladas de acero hasta su posición definitiva. Esta coreografía náutica no solo asegura un dique de 240 metros de eslora, sino que fija en el Puerto de Tenerife un nuevo centro de gravedad para la logística del Atlántico. La posibilidad de elevar grandes barcos fuera del agua en menos de dos horas convierte a Santa Cruz en un competidor directo de los grandes astilleros del continente.
Para la Autoridad Portuaria, este hito trasciende la simple recepción de una maquinaria pesada; es un paso estratégico que posiciona a Tenerife como el taller de referencia para las flotas internacionales. El impacto económico se espera inmediato, con la creación de empleo especializado y la atracción de contratos de mantenimiento que antes se desviaban necesariamente hacia la península o el norte de Europa. La llegada del Hidramar Ultra 22000 cierra un ciclo de dependencia y abre una era de autonomía industrial donde Canarias ya no solo mira pasar a los gigantes del mar, sino que está lista para repararlos.
La consolidación de esta infraestructura en el Dique del Este refuerza el ecosistema de servicios del puerto chicharrero, que ahora presume de una oferta integral: desde el búnker hasta la reparación en seco de grandes dimensiones. Con el dique ya alineado y asegurado, la industria naval canaria da un salto cualitativo hacia la modernidad, demostrando que la colaboración entre la iniciativa privada y la gestión pública es el motor que necesitaba el puerto para liderar la competitividad en la región.










