La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha puesto en marcha un equipo especializado de analistas marítimos bautizado como ‘los ojos del Atlántico’. La unidad nació como una escisión directa de los responsables del Grupo Central Antidrogas con el objetivo de procesar e integrar el enorme volumen de datos que generan las redes del narcotráfico que operan en la ruta atlántica y el sur de España. Su labor diaria se centra en cruzar información sobre sujetos peligrosos, rutas oceánicas y llegada de alijos en coordinación permanente con el Centro Regional de Análisis e Inteligencia contra el Narcotráfico y la plataforma europea MAOC-N.
Rastreo satelital y vigilancia en el pasillo canario
El trabajo de inteligencia combina el análisis continuo de señales de radar, imágenes por satélite y el seguimiento de los cambios bruscos de rumbo o velocidad en embarcaciones sospechosas. La supervisión de estos patrones ha permitido a los agentes rastrear el tránsito de naves de alta velocidad en las inmediaciones de las costas españolas, las aguas del Atlántico medio cercanas a Canarias y los accesos fluviales del Guadalquivir y el Guadiana. Las investigaciones han facilitado la identificación de los compradores y de los métodos empleados por las organizaciones criminales para introducir la droga en la Península y el resto del continente europeo.
Operaciones conjuntas en la fachada de África Occidental
El intercambio de datos estratégicos con agencias internacionales ha derivado en importantes incautaciones en la fachada de África Occidental y en aguas del Atlántico medio, un entorno geográfico clave en el corredor que conecta Sudamérica con el archipiélago canario y la Península Ibérica. A finales del pasado año, la información facilitada por este equipo en colaboración con la agencia estadounidense DEA permitió a las autoridades de Francia abordar la embarcación ‘Joao e María’, interceptando un cargamento de 1.500 kilos de cocaína. De forma paralela, la ‘Operación Expósito’ concluyó con la intervención de un velero procedente de Brasil que transportaba 900 kilos de droga en aguas del atlántico africano, al sur de Senegal, saldándose con tres detenidos tras solicitar la colaboración de la Armada francesa.
Interceptaciones transatlánticas entre el Caribe y Cádiz
Las intervenciones de este grupo de analistas se extendieron también al ámbito del Caribe con la ‘Operación Atlantis’, coordinada junto al personal del Centro Regional de Análisis e Inteligencia contra el Narcotráfico de Andalucía. Las Fuerzas Armadas de las Antillas localizaron al sur de la costa de Martinica el pesquero de bandera brasileña ‘Ana Rosa’, el cual portaba 1.200 kilos de cocaína destinados al Golfo de Cádiz. La acción operativa finalizó con el arresto de sus cinco tripulantes antes de que la mercancía pudiera ser trasvasada a lanchas rápidas en alta mar para su posterior desembarco en tierra.
Golpe histórico en alta mar con la caída del narcosubmarino
El mayor hito operativo de esta unidad en el corredor oceánico se produjo en el marco de la ‘Operación Nautilus’, desarrollada en colaboración con las autoridades de Portugal y el Centro Regional de Análisis e Inteligencia contra el Narcotráfico. La labor de análisis reunió las pistas necesarias para detectar en pleno océano el primer narcosubmarino interceptado en alta mar sin que la tripulación tuviera tiempo de hundir la carga. La nave incautada, con un coste de fabricación de 500.000 euros, transportaba 6.600 kilos de cocaína valorados en más de 132 millones de euros. La operación se cerró con la detención de sus cinco tripulantes, quienes habían pactado el cobro de hasta 30.000 euros cada uno por completar una travesía de tres semanas al límite de la supervivencia humana a través del Atlántico.










